EL PRECIO INTERNACIONAL DEL DOLAR

 

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 Un Poco de Historia

 En las postrimerías de la segunda guerra mundial, en julio de 1944, se organiza en Bretton Woods, Estado de New Hampshire en EEUU,  la primera constitución monetaria internacional conocida con el mote de: “Acuerdo de Bretton Woods”, el cual estableció que las paridades cambiarias de los países y sus respectivos pagos internacionales, deberían hacerse utilizando el dólar estadounidense.  En contrapartida, el país norteamericano se comprometía a mantener el valor de su moneda nacional –que pasaba a ser también internacional- en la paridad de u$s 35.- por cada onza de oro.  Esto significaba, en los hechos que, si Ud. tenía un billete de un dólar y se presentaba en la ventanilla de la  Reserva Federal de los EEUU -FED o Banco Central de los EEUU-, el mismo se lo cambiaba por una onza de oro  y viceversa.

Durante casi treinta años el sistema así descripto funcionó sin sobresaltos, hasta que los EEUU se embarcaron en la guerra de Vietnam y, las sobreemisiones monetarias que se utilizaron para financiar la misma, pusieron a los operadores económicos y a los gobiernos del mundo en la duda sobre si el billete verde iba a mantener su potencialidad de cambio de su valor en oro, motivo por el cual, algunos de los nombrados, como el gobierno francés, por ejemplo, acudieron en masa a la FED a canjear sus dólares por oro.  Esa  fue la causa por la que el entonces presidente Richard Nixon, asustado de que el país se quedara sin oro, en el año 1971, decretara la inconvertibilidad del dólar y, a partir de ese momento, se pone fin al acuerdo de Bretton Woods  con un dólar que continúa circulando en el mundo, pero como una moneda fiduciaria, es decir, por la fe que la comunidad internacional le ha depositado a ese papel pintado de color verde, el cual se supone que simboliza, a su vez el poderío económico Yanquee.

La FED fue creada, como decían nuestros abuelos, entre “gallos y medianoche” el  23  de diciembre de 1913.  En ésa época se debatía en el Congreso de los EEUU la creación de una institución financiera privada que tuviera a su cargo la responsabilidad de emitir el circulante que el país -y luego el mundo- necesitara.  En el momento de la votación, en el Congreso mencionado se encontraban muy pocos parlamentarios, pues la proximidad de las fiestas navideñas ya había originado un éxodo de buena parte de ellos hacia sus respectivas regiones de origen.  ¿habrá sido casualidad o causalidad que eligieron ese momento para una votación tan importante?-, por lo tanto, con el escaso quorum que existía, el capital financiero privado internacional  –el más poderoso del mundo-, logró sea sancionada la ley que le otorgó el monopolio de la creación del dinero.  A partir de allí, cada vez que el gobierno de los EEUU necesitó una buena cantidad de billetes pintados de color verde para atender las necesidades de su poder de imperio en el resto del mundo -Kuwait, Irak, etc.- sólo se lo pidió a la FED.  Esta institución financiera siempre le entregó al gobierno los dólares que necesitaba, a cambio de la suscripción de un bono del tesoro que forma parte de la deuda de los EEUU con la autoridad monetaria –en Argentina sucede lo mismo con los pesos y el Banco Central-.  Los dólares recién salidos de la máquina impresora son volcados al mercado y desde allí comienzan a dar la vuelta al mundo.

El abuso de esa condición de emisión, unida al facilismo de tener la posibilidad de imprimir cuanto billete se necesite para atender al sostenimiento del poder imperial[1], inundó al mundo de moneda verde, en forma tal que los dólares reinvertidos en actividades financieras  -léase no productivas-, sumado a los instrumentos bancarios y bursátiles  -también extendidos en esa clase de moneda-, hizo que los activos financieros que actualmente se encuentran circulando por el mundo exceden en varias veces a los activos productivos o productos brutos de todos los países juntos sobre los que se sustentan.  No cabe duda que esto forma una impresionante burbuja financiera muy difícil de sostener en el tiempo[2], la cual anuncia, en forma apocalíptica, que el valor del dólar tarde o temprano habrá de desplomarse[3].

En su trabajo “Muerte y Resurrección del Dólar”, el investigador Adrián Salbuchi  informa que el déficit gemelo de los EEUU[4] -que ha alcanzado cifras sorprendentes-, se descompone de la siguiente manera: En el año 2004 el déficit fiscal o interno alcanzó la cifra de u$s 450.000.000.000 y el de cuenta corriente u$s 617.700.000.000.  Sólo la guerra contra Irak le cuesta al país del norte la espeluznante cifra de u$s 120.000.000.000 anuales, a lo que habría que agregarle los posibles enfrentamientos con Venezuela, Irán, Siria y, tal vez, China. Todo ello financiado con emisión monetaria del billete pintado de verde que no obtiene equivalencia, como se dijo, en la economía real.

 

Los Problemas Contemporáneos

 Establecidas estas premisas, para que el lector pueda interpretar lo que sigue, analicemos ahora el contexto económico-financiero internacional para intuir el futuro de la cotización del dólar.

1)      La FED desde marzo de este año ha dejado de informar el M3[5], ello significa que la cantidad de dinero verde que circulará por el mundo no será conocida por la comunidad internacional, lo cual da sustento a las autoridades de la FED  a emitir la cantidad de dólares que los EEUU necesite para sustentar su poder bélico mundial sin que nadie se entere y por lo tanto se  alarme por ello,  ni que genere una escalada inflacionaria a nivel mundial por sobreemisión de moneda con respecto al producto bruto que la respalda.  Esta decisión de la  autoridad monetaria norteamericana ha promovido la renuncia de una importante cantidad de funcionarios de la misma, que no quisieron avalar con su presencia el festival emisionista norteamericano.

2)      Según un artículo publicado en la Sección 2, Página 2,  del Diario La Nación del martes 10 de enero de 2006, el precio del oro se incrementó cerca de un 20 % durante el año 2005, por las compras sostenidas de inversores que lo buscaron como refugio de valor ante los temores que le causaba el sostenido déficit gemelo de los EEUU.  China dio a entender que va cambiar una buena parte de sus reservas dolarizadas por el metal amarillo.  Si eso sucede, el valor del oro crecerá en forma notoria.  En este punto es preciso advertir que no bajará el valor del dólar por el hecho de que suba el oro, sino que será a la inversa, la depreciación de la divisa es lo que promoverá la apreciación de metal amarillo.

3)      La invasión de los EEUU a Irak no fue exclusivamente para apropiarse de los barriles de petróleo del país musulmán, sino que Saddam Husseim estaba atesorando la idea de vender petróleo contra euros en lugar de hacerlo contra dólar.  El capital financiero no podía permitir esa falta de fidelidad hacia la moneda norteamericana, pues si tal ejemplo cundiera, el mundo dejaría de demandar dólares y ellos dejarían de imprimirlos, volteándose, de esta forma,  el esquema facilista de conseguir los bienes que se desean con sólo “dar vuelta la manijita de la máquina impresora”.

4)      Las economías sudamericanas, algunas de ellas integradas en el Mercosur, están dando muestras de rebelión a los postulados del neoliberalismo con medidas que tienden a dar protección a sus clases más necesitadas mediante la nacionalización de sus recursos naturales -Venezuela, Bolivia, etc.- ¿Qué pasaría si el Mercosur se erigiera como un ente representativo de los países del sur de América, incluso con moneda propia común?

5)      El Banco Asiático de Desarrollo[6] ha informado a sus clientes que la debilidad del billete norteamericano es un hecho a futuro, pero un hecho al fin y, por lo tanto,  aconsejó a los mismos reformular sus portafolios financieros desprendiéndose de una buena parte de los títulos convertibles en dólares.

6)      El 22 de marzo de 2006 el Banco Central de los Emiratos Arabes Unidos anunció que convertirá en euros el 10% de sus reservas en dólares.

7)      Siria ha ido convirtiendo, en los últimos años, una gran parte de sus reservas dolarizadas en euros.

8)      La República Argentina ha decidido recomponer una parte de sus reservas en euros.

9)      La República Islámica se encuentra abocada a abrir una bolsa petrolera en euros, desplazando de esta forma, a la moneda norteamericana del mercado del petróleo.

10)    El domingo 7 de mayo de 2006 se publicó en el Diario “Clarín” de Buenos Aires un artículo de Julio Algañaraz denominado: “Irán Venderá el Crudo en Euros”.  En dicho artículo el periodista menciona: “El dólar norteamericano mantiene una absoluta hegemonía en las contrataciones petrolíferas mundiales y el desafío iraní podría debilitar aún más a la divisa verde, porque muchos bancos centrales se verían impulsados a aumentar sus reservas en euros vendiendo dólares y aumentando el progresivo debilitamiento de la divisa norteamericana”(sic).  El resaltado me pertenece.

 

Las Odiosas Preguntas

 Ahora bien, frente a todos estos hechos extraídos de la vida real contemporánea, nos llama poderosamente la atención la creciente velocidad con la que, en los últimos tiempos, han aparecido publicaciones e informes, incluso en medios de difusión masiva, sobre los indicios que respaldan la debilidad creciente del dólar.

A partir de allí nos surgen una serie infinita de interrogantes, algunos de los cuales son los que enunciamos a continuación: 

1)      Si el dólar se cae ¿resulta racionalmente aceptable transferir las tenencias a euros, habida cuenta de que la moneda europea tiene respaldo fundamental en la moneda norteamericana?

2)      ¿Qué posibilidades de refugio de valor nos pueden dar las monedas de Inglaterra y de Suiza que no han adherido al sistema del euro y tienen sus arcas repletas de oro?[7]

3)      Si el dólar se derrumba, resulta lógico pensar que arrastrará también en su caída a toda la economía de los EEUU y del mundo ¿Se decretará un corralito internacional, tal como ya ha sucedido más de una vez en la economía financiera argentina frente a hechos similares con relación al peso?  Y si esto sucede ¿Qué pasará con los ahorros dolarizados de las personas y entidades que mantienen depositados sus fondos líquidos y títulos dolarizados en el exterior?

4)      ¿Existirá la posibilidad de que el gobierno norteamericano, agobiado por la caída de valor del billete pintado de verde decida hacer un cambio de moneda, imponiendo –como alguna vez se insinuó- el dólar azul y en el recambio, los tenedores de dólares verdes perderían una buena suma de dinero? ¿Se acuerda de Herman González en la década del ’90 en la Argentina con los títulos públicos?

5)      Si el dólar se cae ¿cuáles serán entonces los bienes que, como consecuencia de esa caída se revaluarán?

6)       ¿Por qué el oro ya llegó a una marca histórica de u$s 600.- la onza, el precio más alto en los últimos veinticinco años?[8]

7)      Si el dólar se cae ¿cuál podrá ser la dimensión cuantitativa de la pérdida de valor?

8)      ¿Cómo quedará la economía argentina, y el posicionamiento del peso con respecto a la divisa devaluada?

9)      ¿Por qué las propiedades inmuebles se están revalorizando en todo el orbe, incluso en la Argentina?

10)   ¿Por qué los principales deudores (Argentina, Brasil, Turquía, etc.) del  Fondo Monetario Internacional parecería que se han puesto de acuerdo para pagar apresuradamente sus respectivas deudas externas no vencidas con dicho organismo financiero?  Si el dólar se cae ¿No hubiera sido más conveniente para esos países que,  en lugar de pagar sus respectivos adeudos, los reinvirtieran en activos que le pudieran hacer frente a la desvalorización del billete verde, para luego pagar con moneda desvalorizada?

 

Son demasiados interrogantes como para ser contestados en un solo artículo de espacio limitado.  La misión que me impuse al escribir el mismo fue la de informar el pasado monetario reciente y efectuar un resumen de acontecimientos que se pudieron leer en los principales medios de información masiva actuales.  Ahora le queda a Ud., estimado lector, la tarea de poner una respuesta a cada una de las preguntas formuladas.

 

Dr. Carlos Alberto Ragonesi 

Mayo de 2006


 

[1] Imagine el lector si tiene la posibilidad de imprimir el dinero que necesita para satisfacer sus propias necesidades de consumo y las de su familia, sin tener que esforzarse en trabajar.

[2] ¿Qué pensaría el lector si solicita un crédito hipotecario a un banco y, tal como ya ocurrió en la historia de nuestro país con la tristemente famosa circular 1050 del Banco Central en la época de Martínez de Hoz y  Domingo Cavallo, observa que su deuda hipotecaria crece cada día más, en tanto que el valor del bien inmueble sobre la cual está respaldada  sigue valiendo igual o tal vez crece a un ritmo menor que aquella.

[3] Léase bien, se dijo que lo que se desplomará es el valor del dólar y no del peso con respecto al dólar.

[4] Se denomina déficit gemelo a la conjunción del déficit interno o fiscal que surge de la diferencia entre la recaudación impositiva y los gastos del estado, y el déficit externo que surge de la cuenta corriente con el exterior que incluye los movimientos de importaciones, exportaciones y de capital.

[5] Datos de la masa monetaria emitida por la FED.  Explicado en términos sencillos y exentos de notoriedad académica, podemos decir que es un indicador que mide la liquidez de la economía.  En nueve años la masa monetaria se ha duplicado, esto significa un aviso de inflación a futuro, dado que los bienes no se han incrementado en la misma proporción.

[6] Asian Development Bank, formado por estados de Asia, Oceanía, América del Norte y Europa.

[7] No consideramos mera casualidad el hecho de que estos dos países, con una raigambre financiera histórica se encuentren fuera de la zona común europea.

[8] En 1980 el precio del oro llegó a u$s 847.-