NEUTRALIDAD

En la columna del pasado lunes 5 de diciembre, hacía referencia a la “neutralidad argentina en la I y II guerras mundiales ( como abastecedora de alimentos a los ejércitos aliados)”.

Tal afirmación provocó múltiples consultas que contesto a continuación:

La posición de “neutralidad” asumida por Argentina, no obedeció a una acción de gobierno jurídicamente soberano que se apartara de esas guerras por derecho propio.

La política de “neutralidad argentina” fue la imposición o instigación de una estrategia británica.

Era necesario que los inmensos abastecimientos de carne y cereales argentinos pudiesen arribar a los puertos ingleses y surcasen el Atlántico –dominado por submarinos alemanes- sin dificultad alguna. Los buques mercantes y sus cargamentos alimenticios, que eran vitales para los ejércitos anglo- aliados, atravesaban el océano sin ser molestado por los navíos de guerra alemanes. El transporte era efectuado por buques aparentemente neutrales. De una país en el que predominaba una “teórica” tendencia germanófila, pro eje, incluso manifestada en el tipo de uniformes de las fuerzas armadas de esa época.

Lo que no era neutral era el destino ininterrumpido de los cargamentos.

SEGUNDA GUERRA

El estallido de la 2da. Guerra Mundial el 1 de setiembre de 1939, determinó que Gran Bretaña y sus aliados necesitasen nuestros productos agropecuarios más que en tiempos de paz.

Durante su desarrollo, los embarques de abastecimientos alimenticios a Gran Bretaña corrían riesgo de interrumpirse en 1944 por causa de una huelga general de trabajadores de los frigoríficos. El embajador británico Sir Dave Kelly visitó al presidente Farrel y la huelga cesó de inmediato ( Sir Dave Kelly “El poder detrás del trono o los pocos que gobiernan”Ed. Coyocán Bs.As. 1960).

PAGOS

Lo paradójico fue que al término de la guerra Inglaterra bloqueo todos los pagos que debía hacer en libras esterlinas. El valor de lo adeudado a Argentina por las exportaciones en tiempo de guerra, sobrepasaba la suma de ciento cincuenta millones de libras. “Era el momento de decirles a los ingleses: ¡entréguennos los ferrocarriles en pago de lo adeudado”( Julio Irazusta Argentina, balance económico de siglo y medio Ed. La Balandra, Bs.As. 1972 pag. 163/165).

No obstante, más anglófilos que canadienses, australianos y neozelandeses, decidimos no cobrar nada por nuestras exportaciones en época de guerra (ni oro, ni títulos) sino arruinar nuestra moneda emitiendo billetes para representar el valor de lo que exportábamos gratis. Dejando pasar la oportunidad ferrocarrilera cuya compra (y no nacionalización) se efectúa en 1947 pagándole Argentina a Londres con nuevas exportaciones de carne, la primera de las cuales se realiza en 1948 por valor de cien millones de libras. Habiendo prometido el Presidente Perón llegar a la cuota de 500.000 toneladas para 1955. Lo que fue a rajatabla cumplido por el gobierno de de Aramburu. En un claro ejemplo de una dependencia económica que trasciende los gobiernos nativos.

Al igual que hoy, en que nuestros funcionarios se trenzas en inocuas rencillas verbales implorando una “conversación” sobre Malvinas, constataremos y aprobaremos lo que el Imperio disponga, ya que nuestro pueblo en su desinformación e ignorancia “una vez que deposita su afecto en alguien, rara vez lo retira, haga aquel lo que haga (Irazusta pag. 185).

Dr. Javier Cornejo

9-12-11