Vivimos momentos cruciales y decisivos para nuestras vidas, pues a lo largo de la historia muchos son los héroes caídos que lucharon con convicción por ideales de igualdad, pero quizás esta vez sea determinante para conseguir nuestra independencia o para seguir viviendo esclavos del poder.

  Con el descreimiento y la desinformación instalada mediante la inestabilidad que generan desconfianza e intriga en nuestra sociedad, se nos hace difícil dar una alocución a favor de las soluciones que venimos a anunciar. Apelamos pues a vuestra percepción.

Haciendo un breve repaso por nuestra historia descubriremos que la gran mayoría de nuestros dirigentes nos han traicionado.  Desde 1800 con la intromisión inglesa en nuestras independencias y nuestras vidas veremos a generaciones y generaciones de argentinos sometidos a penurias e incertidumbres que aún hoy seguimos padeciendo.

  El camino que se nos ha presentado en casi toda la historia fue de exterminio, disociación y controversia, incluyendo la expropiación de nuestros suelos, riquezas y patrimonios, rivalizándonos en todos los escenarios, desde triviales contiendas deportivas hasta las más insignificantes fronteras territoriales.

  Sin embargo, a lo largo de la historia también han surgido mentes claras que plasmaron en obras la verdad de los hechos, obras que los han llevado a experimentar desde el anonimato, la persecución y ,muchas veces, hasta la muerte.

  Hoy vivimos con los apremios que gran parte de nuestros dirigentes (políticos,  sindicales, empresariales o eclesiásticos) perpetraron obedeciendo a estratagemas ideadas desde otras latitudes e imponiendo a nuestros pueblos planes económicos que conocemos y sufrimos, con grandes campañas publicitarias formadoras de opinión, pero que  no dan soluciones y que ya no convencen a nadie.

  Las asambleas barriales, piqueteros y demás movimientos denotan el deseo de libertad e igualdad, intuyendo el destino fatal que la actual dirigencia tiene reservado para nuestra nación.

  Depositamos nuestra fe en los argentinos de bien, para organizarnos, dejando de lado las mezquindades y diferencias, impuestas a lo largo de la historia, apartando la resignación de ser súbditos y orientándonos sobre programas concretos que den soluciones inmediatas a la desocupación, al hambre, miseria y desencuentros.

  Es nuestro deseo que Reconquista y Futuro sea un sendero de dignidad, igualdad y justicia soberana, para alentar la esperanza en los hermanos desposeídos, que somos todos nosotros. A través de esta propuesta buscamos el real significado de trabajar con felicidad, esto es, trabajar para vivir y no  vivir para trabajar; con plena ocupación a muy corto plazo, que es algo perfectamente ralizable aunque los comunicados gubernamentales y la maquinaria mediática intenten convencernos de lo contrario.

  Para eso, tenemos que resistir al temor, elevando el espíritu de coraje y comprender que la solución está en nuestras manos, a la que debemos responder con organización, dentro de la ley y sin enfrentamientos armados que sólo traen beneficios a los intereses foráneos. 

Es tiempo de cantarle a la vida.  Tenemos los recursos humanos y naturales para ser una gloriosa nación, hermanados con Latinoamérica y liberados de la dictadura anglosajona.

  La esperanza es una luz que nunca se apaga, la solución existe, está en todos organizarse para un proyecto de vida, apartándonos de ideologías que solo dividen, basándonos en programas concretos y de inmediata ejecución.

Dios nos proteja.

Daniel Guerra