Robert Malthus (1766-1834) pertenece a la selecta casta de clásicos economistas ingleses. Publicó en 1798 un Ensayo sobre el principio de la población el cual surgió ente discusiones entre él y su padre, discípulo de Godwin, socialista inglés muy adicto a las ideas de Rousseau y Condorcet. La miseria, había dicho Godwin, es el fruto amargo de las malas instituciones; la tierra es lo bastante generosa para que todos los humanos puedan vivir cómodamente; hay que mejorar las "leyes de pobres" (el régimen británico de asistencia pública) y tender a la nivelación de las fortunas. De ninguna manera, le contestó Malthus; las instituciones no son culpables de la miseria reinante. Esta se debe a la intensidad del instinto genésico, que hace que el crecimiento de la población tienda a ser más rápido que el de las subsistencias, limitadas por la acción de la ley de rendimientos decrecientes. La población, si el instinto de reproducción actuase sin freno alguno, tendería a crecer según una progresión geométrica; 2, 4, 8, 16, 32, 64, etc., mientras que las subsistencias solo pueden aumentar según una progresión aritmética: 2, 4, 6, 8, 10, 12. La población se duplicaría cada veinticinco años, si no surgieran ciertos obstáculos naturales como son las guerras, las epidemias, el hambre, por medio de los cuales la Naturaleza reestablece el equilibrio entre la población y las subsistencias haciendo desaparecer a los miserables. "Un hombre que nace en un mundo ya ocupado no encuentra, en el gran banquete de la Naturaleza, un cubierto para él. La Naturaleza le manda que se vaya y no tarda en ejecutar sus amenazas". En su primera edición, Malthus afirmó que la vuelta al equilibrio solo era posible por la miseria o los "vicios". En la segunda (1803), propuso una solución casi tan inhumana, la "restricción moral", es decir, el matrimonio tardío para todos los pobres y la continencia total antes del matrimonio.

Las leyes de Malthus no se apoyan en ninguna prueba estadística seria. Solo son aceptables si se formulan de un modo condicional (por ejemplo: sin obstáculos naturales, la población se duplicaría cada veinticinco años).