Todos somos Irak

Los acontecimientos de nuestra realidad merecen analizarse y medirse con la vara de la verdad. Despojado del interés especulativo y adoctrinante de los medios de comunicación, verdadero brazo ejecutor de los hoy detentadores de poder real del mundo y sobretodo de nuestro país, ampliamente castigado por estos parásitos sociales.

Nos cabe una gran responsabilidad frente a la continua destrucción de la memoria nacional y con ella, la destrucción de la obra que otrora nos supo brindar el General Manuel Savio con su incansable trabajo para crear en 1941 Fabricaciones Militares y luego en 1947 SOMISA como piedra angular de la industrialización nacional. Luis Maria Drago quien siendo canciller de Argentina consagra un principio fundamental de derecho público internacional que determina que los Estados, cualquiera sea la fuerza de que dispongan, son entidades de derecho perfectamente iguales entre si; esto surge luego de que Gran Bretaña, Alemania e Italia bloquearan los puertos Venezuela para forzar el pago de su deuda externa. El General Mosconi, eminente creador y director de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, meca de la soberanía nacional. El General Juan Enrique Guglialmini, luchador contra la junta militar que tomó el poder en marzo de 1976 en representación de la política de David Rockefeller y Henry Kissinger.

No obstante los 27 años que tenemos de continua convivencia con el enemigo dentro de casa y que los multimedios se encargan de esconder, vale recordar también a pensadores del siglo XVII y XVIII que lucharon contra la devastación malthusiana y a favor del Estado: Alexander Hamilton, secretario de hacienda de George Washington, y a Federico List, quizá el mas franco opositor el librecambismo del mundo. Ambos,   eminentes  economistas,  cuya obra fue el primer eslabón teórico filosófico de la industria estadounidense y alemana.

A favor de nuestro Pueblo libre y soberano, desde la obra de, entre otros, Hamilton y List, Mariano Fragueiro intenta agregar a los tres poderes fundamentales, el poder del crédito y el poder de la prensa a principios del siglo XIX, en declarada oposición al librecambio y la usura, al aglutinamiento de la riqueza solo en los ricos y a lo que no sea para el beneficio social. Su prematura lucidez y formación lo ha inspirado a proponer “socializar la propiedad” por medio del crédito dado por un Banco Nacional que reúna los ahorros individuales, sin costos financieros, lejos de la usura y consagrando un derecho inalienable e imprescriptible como el de la propiedad, para la producción y el trabajo. Principios rotundamente opuestos al saqueo librecambista de Smith y a la muerte prematura de Malthus. Pero la guerra silenciosa impuesta a la Argentina no da tregua.

Los acontecimientos marcan la vigencia de los principios y doctrinas elaboradas e impuestas por los enemigos de la humanidad toda desde el siglo XVIII: Adam Smith; Thomas Malthus; David Ricardo. Todos empleados a sueldo de la Compañía de las Indias Orientales Británicas, trabajando para la muerte.

Hoy Kissinger abraza fraternalmente al vicepresidente Scioli, quien se reúne en secreto en la Sociedad de las Américas; luego Bush obsequia al presidente Kirchner y al presidente del Brasil una copia del libro original “Economía política” de Thomas Malthus (1766-1834) el mismo autor de un libro de 1798 llamado “Ensayo sobre el principio de población” que reza lo siguiente: “Todos los niños que nazcan por encima de los necesarios para mantener la población al nivel deseado deben perecer sin falta, a menos que se les haga espacio por la muerte de otras personas… Por lo tanto… debemos facilitar las operaciones de la naturaleza que produzcan dicha mortalidad, en vez de soñar torpe y vanamente con impedirlas; y si nos asusta la aparición de la hambruna, debemos facilitar diligentemente las otras formas de destrucción que impulsamos a la naturaleza a usar.

En vez de recomendarle higiene a los pobres, debemos estimular los hábitos opuestos. En nuestras poblaciones debemos hacer mas estrechas las calles, hacinar mas la gente en casas y cortejar el retorno de la peste. En el campo debemos levantar las aldeas cerca de las charcas estancadas y, sobre todo, debemos reprobar los remedios específicos para enfermedades devastadoras; y refrenar a esos hombres bien intencionados, pero equivocados, que creen hacerle un servicio a la humanidad abrigando planes para extirpar por completo determinadas enfermedades”.

Esto ocurre en un mundo donde el avance tecnológico permitió optimizar la producción de bienes materiales y simbólicos como en ninguna otra etapa en la historia de la humanidad, y en Latinoamérica se consolida, quizá, la fase final del sistema Malthusiano, a diez años de aplicación a rajatabla del llamado "Consenso de Washington", que recomendó a los países el progresivo repliegue del estado en las áreas de salud, educación y servicios; el traspaso de activos públicos a manos privadas y la desregulación de su economía.

En absoluta y decidida oposición, queremos dar vigencia irreversible y memoria eterna al General Savio, al General Mosconi, a Luis Maria Drago, al General Guglialmini y a otros hacedores de la soberanía Nacional y los Pueblos libres; y por supuesto no olvidar a Hamilton y a List en Estados Unidos y Alemania, y a nuestro Don Mariano Fragueiro que con su obra ha querido enterrar la aplicación de la doctrina Malthusiana en nuestro país.

He aquí el análisis de exquisita erudición del Dr. Julio González, referido a este flagelo universal que nos toca bien de cerca:

 

“Parece mentira que después de dos milenios de cristiandad estemos buscando no multiplicar los panes sino suprimir a los comensales de la mesa, suprimir las vidas. Parece mentira que en la República Argentina con la justicia social, la independencia económica y la soberanía política en una nación floreciente como lo fue en una época, estemos discutiendo quienes vamos a morir y cómo tenemos que morir. Porque la gran tragedia no es un acto que se hace por hacer o un dicho que se dice por decir, es para cumplirlo. Estamos en un plan tenebroso en el cual el sistema financiero, el sistema informático y el pensamiento esta dirigido para convertirnos en una sociedad formada por humanoides. Es una situación no ya del sálvese quien pueda sino del salvémonos cada uno de los otros porque es el imperativo de conciencia de nuestras vidas, salvarnos de la tragedia que se vislumbra y que ya ha comenzado.

Porque todos somos Irak, ejemplo de la imposición bestial que se está haciendo en todas las naciones para suprimir a los estados. Si los estados desaparecen quedaremos a merced de organizaciones no gubernamentales financieras y seremos ni más ni menos que pseudo humanos enjaulados con un destino de animales que marchamos hacia la muerte, no de personas que tienen la potestad de Dios para crear y procrear. En esta materia, en nuestro país, hay algo que debe quedar bien claro: instauradas las condiciones del Fondo Monetario Internacional como quedó después del 24 de Marzo de 1976 y en las medidas actuales de dicho organismo, la Argentina está y permanecerá en quiebra sin remedio y esto será en la medida que la Argentina siga teniendo un temerario desdén por la verdad.

No puede ser que nuestro país siga desde 1976 regida por los Alzogaray, por los Martínez de Hoz, por los Cavallo con sus sucesores y continuistas, ¿Quién los juzga a estos individuos?, ¿Dios y la Patria?. Ni Dios ni la Patria tienen personería para actuar judicialmente, deben ser responsables con sus cuerpos, con sus vidas y con sus bienes personales. Son los ejecutores del pensamiento de Malthus.

Dicho pensamiento es también ilustrado por un libro que se publicó en 1987 en nuestro país llamado “La próxima confrontación” autor: el Duque de Edimburgo y otros, editor: Eudeba (una editorial respetable y veraz). El Duque de Edimburgo dice que lo más caro del sistema monetarista son los sueldos, retribuciones o remuneraciones y que si éstos se suprimen por una moneda bancaria para que no exista más circulante se habrá ahorrado el sistema monetarista la hipoteca más grande que tiene y el sistema monetarista y de usura financiera podrán sobrevivir ¿cómo? De la siguiente manera, se le entregará a cada trabajador una tarjeta de crédito bancaria y así la pérdida del trabajo significará la pérdida de la tarjeta bancaria que no podrá ser reemplazada ni por ahorros, porque no va haber más circulante en las sociedades, ni por las propiedades porque las que ya se habían enajenado no podrán nunca más volver a adquirirse (lo que sucedió en la Argentina con el “corralito” y el “corralón” en el año 2001). Se conseguirá así una disciplina en el trabajo nunca vista en el mundo y un rendimiento jamás logrado por la especie humana ¿esto es una esclavitud? Sí, la esclavitud es un sistema de trabajo dirigido y con beneficios bancarios marginales.

Estamos entonces en un país en donde la dimensión de los valores y la cronología de los mismos esta completamente distorsionada, el gran tema sigue siendo la hipoteca pendiente y los acreedores de la hipoteca se aprestan a ejecutarla sin misericordia ninguna. El regalo del libro de Malthus al Sr. Presidente así lo acredita. Este hecho significa ni más ni menos que la República Argentina acepte el destino que le han impuesto los centros monetarios y financieros de que sea un territorio de reservas y su población desalojada. Porque el acreedor no le presta ni a los gobiernos ni a los pueblos le presta al suelo decía Alberdi en su obra titulada “Elementos económicos – criterios embrionarios” y después que ese suelo se haya convertido en un territorio tributario por años y décadas, cuando sus habitantes no puedan seguir tributando va a ejecutar el suelo como se ejecuta la hipoteca, quedarse con el suelo pero libre de ocupantes ¿y cómo se consigue eso? Provocando tragedias o guerras con cualquier pretexto y sin ningún motivo. El tema en cuestión evidencia lo expuesto en nuestro número anterior: La pobreza, la desocupación, la indigencia y la marginación en la Argentina en Junio de 2003. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos en el censo del 2001 se llevó una sorpresa, los viejos funcionarios que estimaban que la procreación argentina iba a llevar a la población a la cantidad de 38 millones, cuando terminaron de computar las cifras se encontraron con que la población argentina es de 36,2 millones: decidido retroceso de la natalidad y esto es muy grave para un país con tantos kilómetros cuadrados desocupados comenzando por la Patagonia siguiendo por el Norte, Noreste y Noroeste.

El cómputo de las personas ocupadas, desocupadas, pobres, indigentes y marginadas es el siguiente: Personas ocupadas: 8.800.000; personas desocupadas: 2.500.000; personas subocupadas: 2.700.000. Total: 14.000.000. Personas inactivas: 17.000.000 que se componen de: 4.000.000 de jubilados; 7.000.000 de niños y abandonados: 6.000.000 de personas. En este último rubro se computan aquellos que no pueden seguir buscando trabajo porque se han convertido en elementos vegetativos, esto lleva a la drogadicción, al alcoholismo, a la prostitución. Están incluidos los jefes y jefas de hogar del Plan Trabajar de $150 mensuales de limosna humillante, los piqueteros tomados como elementos del populismo oligárquico (los recolectores de votos) para una democracia que no es tal, los habitantes de los conglomerados urbanos que tienen menos de 100.000 habitantes (en el INDEC no se computan estas poblaciones) las zonas boscosas, las zonas de montaña y las zonas rurales.

Por lo tanto, para gobernar el país partimos de la falta de algo elemental: un censo integral de cuántos somos y en qué estado estamos. En el año 2002 se pasó de 18 millones a 21 millones la cantidad de pobres y por pobres se entiende aquel que con carga de familia tiene un ingreso mensual inferior a los $700 ó $450 sin carga de familia. Y por indigente se entiende aquel que percibe menos de $256 mensuales: son de 9 a 10 millones actualmente. Esta es la obra estadística del gobierno del Sr. Duhalde.

En la Argentina es hora que en sus negociaciones internacionales tenga a bien leer las obras, por parte de quien las lleven a cabo, del gran maestro Josué De Castro, un eminente médico brasileño presidente de la Organización Mundial de la Salud en los años ’70. Los trabajos de referencia son: “Geopolítica del hambre”, “El libro negro del hambre” y “Geografía del hambre”. Josué De Castro demuestra algo matemáticamente: solamente la novena parte de los recursos naturales mundiales se encuentran en producción y las ocho novenas partes restantes, por razones de especulación y de salvaje economía de mercado, permanecen ociosas e inactivas. Es decir que el hombre no administra el planeta tierra, sino que el hombre es administrado dentro del planeta por quienes dirigen las fuerzas del pensamiento con los medios de difusión, por el mundo de las finanzas que determina el fin del estado y el mundo de la informática que revela el fin del pensamiento, para que el país en vez de leer, meditar, razonar y reflexionar, automáticamente repita el mecánico acto de voto que es colocar el papelito dentro de un sobre para darle trabajo a los desocupados que se postulan como candidatos.

De esto último surge una noticia del día 30/07/2003 del diario La Nación: “Habrá un candidato en Santa Fe por cada 51 votantes... en las elecciones del 7 de septiembre se elegirá un gobernador, un vicegobernador, 50 diputados, 14 senadores provinciales, 450 intendentes, concejales y presidentes comunales y hay 44.000 candidatos por la ley de lemas para ocupar estos cargos” El festival de candidaturas es la proliferación del desempleo. Esto es sostenido por el Gobierno Nacional en función de una política tenebrosa que es mantener la pobreza, la indigencia y la marginación. Se sigue al pie de la letra la obra de Malthus ejecutada por los académicos del hampa o analfabetos honrados que después serán deshonrados por sus actos.”

Frente a este cuadro en apariencia nefasto y pesimista pero realista en abundancia y oculto en forma sistemática por los medios de difusión, vale erigir como elemento de devastadora veracidad las palabras de Blas Pascal: “La fuerza rige al mundo, pero la opinión pública rige a la fuerza”. Lo único que puede salvarnos es la toma de conciencia y la comprensión de que la única realidad es la verdad.