UN DESPERTAR – UNA ESPERANZA PARA EL COMIENZO DE UNA NUEVA HUELLA

 

El 27 de abril de 2003 el pueblo argentino, a través del voto del 75% de la ciudadanía, repudió de distintas maneras al gobernante más ruin que tuvo América del Sur. Fue el ente biológico palíndromo que en diez años convirtió a la República Argentina en una tierra arrasada.

He aquí el inventario de su destrucción:

1)         Industrias cerradas por la importación entre el 8 de julio de 1989 y el 10 de diciembre de 1999: 108.000 (datos de la Unión Industrial Argentina).

2)         Pobreza por desocupación: en el año 2002 el índice de pobreza se incrementó del 53% de la población al 57%. En estos guarismos, se pasó de 18 millones a 21 millones de personas bajo el índice de pobreza. Dentro de estas cifras, el 27,5%, que suman 10 millones, son indigentes. Es decir, que no tienen ningún recurso para seguir viviendo. (Fuente: Página 12, 01/2002, página 1).

3)         El Estado Nacional Argentino ha entregado con las “privatizaciones”: las empresas del Estado, organismos del Estado (como puertos, aeropuertos y redes nacionales, ahora con peaje), toda la cuenca minera y toda la cuenca petrolera. Valor aproximado de lo entregado: un billón de dólares (u$s 1.000.000.000.000). Precio pagado: aproximadamente 26.000 millones. Esto es el 2,6% del valor. Hay que reiterar que el pago no se efectivizó en dólares norteamericanos, sino solamente en un 30% del precio. El resto fue pagado con títulos de la Deuda Pública Externa Argentina, que el 8 de julio de 1989, fecha en que asumió el presidente constitucional que gobernó diez años, se cotizaban al 14 % de su valor. Se cambiaron títulos inhábiles de la deuda externa por patrimonio genuino. Esto lo estableció el art. 15, inciso 10, de la Ley de Privatizaciones N° 23.696 votado por todos los legisladores nacionales el 16 de agosto de 1989, sin inmutarse. Los Estados Provinciales o provincias se sumaron a la privatización-globalización y también enajenaron su patrimonio comenzando por los Bancos Provinciales Estatales.

4)         La deuda externa continuó desde el 24 de marzo de 1976 en un torrente imparable:

·               25 de mayo de 1973 al 24 de marzo de 1976: u$s 5.189 millones (sector público).

·               24 de marzo de 1976: u$s 5.189 millones (sector público).

·               11 de diciembre de 1983: u$s 44.438 millones.

·               8 de julio de 1989: u$s 62.500 millones.

·               10 de diciembre de 1999: u$s 145.000 millones.

·               20 de diciembre de 2001: u$s 220.000 millones (megacanje, blindaje).

·               25 de mayo de 2003: se adicionaron aproximadamente u$s 20.000 millones más. (Plazos extendidos a los vencimientos de la deuda, compensación a los bancos por el pago de la pesificación asimétrica, intereses moratorios, etc.).

·               obras de infraestructura física realizadas por el Estado Nacional con esos préstamos: ninguna.

Razón de los empréstitos:

“Nuestro país pide prestado al extranjero cada año más de 11.000 millones de dólares para poder funcionar.” Fernando de la Rúa: Clarín, 19 de marzo de 2001, Sección Política-Economía, página 5.

Nota: los créditos usurarios son entregados por los mismos Organismos Financieros Internacionales, sabiendo que no hay capacidad de pago por parte de los Estados Prestatarios. Lo hacen para exigir: primero, deuda externa por patrimonio (privatizaciones de 1989/1999) y ahora (siglo XXI), deuda externa por territorios. Esto con el objeto de balcanizar a la América del Sur. (Véase Andrés Oppenheimer La Nación, página 3 del 31 de agosto de 1999).

 

Este es el país que se le entregó al Presidente Dr. Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003.

Accedió al gobierno por todos los votos decisivos de la Provincia de Buenos Aires que está controlada por su antecesor, el cual lo promovió como candidato de descarte, después de fracasadas las tentativas de hacer presidentes a los gobernadores de Santa Fe y Córdoba. El poder político con el cual el actual presidente fue elegido es, por lo tanto, aleatorio y condicional. No le fue dado a su persona por sus antecedentes ni por su programa de gobierno, sino por decisión unipersonal de su antecesor. Empero, se cumplió con el anhelo reprimido de toda la ciudadanía de exterminar moral y políticamente al elemento repugnante al que, al principio, nos hemos referido. Este último había sido el sucesor predilecto del tenebroso gobierno del “Proceso” (1976/1983), cuyos personeros de las corporaciones lo promovieron a presidente y lo sostuvieron diez años. Eso se hizo para mantener la política demográfica y económica que comenzó el 24 de marzo de 1976: genocidio (primero con armas, después con hambre) y devastación económica (con la desnutrición inalterable de la Argentina de “valores agregados”, industrial, tecnológica y científica).

 


LA CHISPA QUE PUEDE ENCENDER UNA ESPERANZA

 

Un diario que publicitó en primera plana el abandono del “ballotage” por el ex presidente candidato señaló que más significativo que estos episodios era “el pésimo discurso pronunciado por el ahora presidente electo” (La Nación, 15 de mayo de 2003, página 1). Páginas más adelante, el mismo diario reproduce extensamente lo comentado por un fuerte grupo de empresarios: “Empezó con el pie izquierdo”. Esto estaba referido a las palabras del nuevo presidente que calificó al “Proceso” de 1976/83 “como el mayor aparato represivo que le haya tocado vivir al país.”

Esta especie de diatriba preliminar, basada únicamente en el haberse referido al tenebroso “Proceso” de 1976/83 produjo, por el contrario, una significativa credibilidad hacia el nuevo presidente. Sus primeras palabras, dichas naturalmente, no lo exhibían con un criterio apendicular al menemato.

Al asumir el cargo en el Congreso, ante el Congreso reunido en Asamblea, sus conceptos fueron coherentes y extensivos:

Ø      El pasado quedó cerrado, iremos hacia el “futuro”.

Ø      “Pertenezco a una generación que fue diezmada.”

Ø      Tendrá prioridad en política exterior el MERCOSUR. (Es decir, se descarta la adhesión incondicional al ALCA del menemato y sus relaciones carnales).

Se hicieron presentes:

 

1)     Su Alteza Real Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias, heredero de la Corona de España.

2)     El presidente del Brasil, Luiz Ignacio Lula da Silva.

3)     El presidente de Chile, Ricardo Lagos.

4)     El presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

5)     El presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez.

6)     El presidente de Paraguay, Luis González Macchi.

7)     El presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada.

8)     El presidente del Perú, Alejandro Toledo.

9)     El presidente de Guatemala, Alfonso Portillo.

10) El presidente de Colombia, Álvaro Uribe.

11) La presidente de Panamá, Mireya Moscoso.

12) El presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz.

 

Esto representa comenzar con el primer paso: el mundo hispano-luso-americano se reúne en una ceremonia que con tales presencias nos coloca en los años venideros a España y al continente Sur Americano hispano lusitano, unidos en verbos y sustantivos macizos y concretos. “Por el verbo todo fue hecho”, enseña la religión que profesamos. Y con ese verbo llevado a un accionar continental podría comenzar a encenderse una esperanza después de veinte años de penumbra: gobierno del “Proceso”, casi ocho años; gobierno del palíndromo que por higiene no podemos nombrar; gobierno del ex abogado de Yabrán y gobierno del que fuera vicepresidente del palíndromo.

Esperaremos con prudencia y con alerta para no ser defraudados una vez más. Recreando siempre la utopía reconquista, victoria y futuro.

 

Julio C. González