Hay  una parte del Presupuesto Nacional anual que está destinado al pago de la deuda externa. Ahora bien,  ese presupuesto va a estar proyectado de acuerdo a lo que tenga el gobierno planificado recaudar por intermedio del fisco (o sea Su contribución).

Esto quiere decir más impuestos y, teniendo en cuenta que en la Argentina los regresivos como el IVA son excesivamente elevados, ya que pagan más, en proporción a sus ingresos, quienes menos ingresos y gastos tienen. Como consecuencia hay menos gasto público,o sea,  menor cantidad y calidad en la salud y la educación, así como menos inversión a través de las obras públicas de infraestructura y el crecimiento. A esto le debemos sumar que tenemos que exportar más e importar menos de lo que podríamos si no hubiera que pagar el servicio de la deuda externa (esto significa menor consumo y menor inversión), es decir menos crecimiento, más desempleo, menores ingresos, más pobreza. Como tampoco nos alcanza para pagar todo, nos seguimos endeudando, ello nos pone en manos de los acreedores, que aprovechan para decirnos lo qué medidas tomar para cumplir con ellos.

Hay una vasta bibliografía sobre las trágicas consecuencias de la deuda externa que aparecen resumidas certeramente por los profesores Bonilla y Ortiz Ahlf en su obra "La deuda externa y la responsabilidad internacional del Estado" (1994): 

"La Deuda Externa, como ampliamente se ha reconocido, está destruyendo todo:  la posibilidad de desarrollo de países subdesarrollados, la producción interna, el nivel de vida de las poblaciones, el empleo, los presupuestos nacionales se restringen cada vez más y se limitan en ocasiones a los gastos que ocasionan la deuda. Se destruyen los sistemas de educación y salud, las ciudades se deterioran y la miseria golpea, hasta la misma naturaleza entra en sistema progresivo de destrucción. El pago de la deuda no permite el cuidado de nada, ni de la vida humana ni de las condiciones de vida de la naturaleza".

            En el  Presupuesto de uno de los países grandes de América Latina, que asigna unos 25 millones de dólares diarios al pago de la deuda externa, se han suprimido los subsidios a los niños parapléjicos, en aplicación de “ajustes”, que siempre se dice serán los últimos y que son cada vez más antisociales y regresivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La deuda que hoy nos aqueja tiene sus comienzos allá por el año 1976, cuando el gobierno de facto decidió abandonar la vieja  política del decenio 1945-1954 en la que no hubo entrada de capital a largo plazo. Es más, entre los años 1949-1955 la porción de capitales extranjeros que entraban al país representaba sólo el 5% del capital fijo total. La misma política que se instrumentó en el período 1973-1976.

Con el auge de los pétrodólares, después de 1975, se pueden identificar tres etapas, que van a ser factores determinantes de la actual deuda externa.

La primera de ellas es la que va de 1975 a 1982 y estuvo emparentada con la crisis petrolera, el reciclaje de los petrodólares, la recesión en los países desarrollados y, hasta fines de 1979, por las bajas tasas internacionales de interés.

A mediados de los '70 se produjo un alza tremenda de los precios del petróleo, que estaban muy bajos. Entonces, los países petroleros debieron darle cauce al excedente de dólares que generaron. Como no tenían la posibilidad de gastarlo en su mercado interno, lo lógico hubiera sido que invirtieran esas sumas en los países desarrollados. Pero éstos, en parte por el mismo aumento del precio del petróleo, estaban en recesión y no podían absorber tanto capital excedente. Entonces encargaron la colocación de una parte importante de esos fondos a los grandes bancos internacionales, que sirvieron de cebo a los países subdesarrollados ávidos de capitales, y les ofrecieron préstamos a tasas de interés bajas.

Los bancos procedieron de la siguiente manera: si tenían que pagar intereses a los países petroleros, necesitaban clientes que les pagaran intereses un poco más altos. Así, los países latinoamericanos se endeudaron y para algunos como la Argentina- fue una fiesta de despilfarro, y para otros -como , Brasil- la consolidación de una industrialización.

Lo que los países pobres no se esperaban era que en 1979,  por decisión unilateral, Estados Unidos triplicó la tasa de interés. Con este súbito incremento, a los países latinoamericanos se les hacía imposible pagar y comenzaron a entrar en moratoria. Esta crisis explotó en México en 1982.

La segunda etapa (1982-1990) comienza con la crisis de México,  fue justamente en 1982 cuando dejó de cumplir con los pagos. Ya no se prestaba por negocio, sino por necesidad (para que el deudor no incurriera en moratoria) y los bancos acreedores empezaron a bucear las diferentes alternativas que le permitan cobrar sus deudas. No se prestaba más que en la medida indispensable para que los países deudores pudieran pagar, lo cual no era fácil, pues estaban sumidos en un pantano de intereses, y de intereses sobre intereses.

A lo mejor Usted habrá oído hablar  de la estatización de la deuda privada, la primera de ellas tuvo lugar en los años 1981-1982 y esta transferencia se hizo con mecanismos tales como los seguros de cambio

El endeudamiento externo significó la oportunidad de suculentas ganancias para el grupo de empresas privadas que lo protagonizó. Y esto debido sencillo acceso al financiamiento internacional en un momento en que la tasa de interés en dólares era muy inferior a la tasa de interés en pesos. Pero la cosa no terminaba ahí: el sector público asumió costos para que el sector privado obtuviera ganancias; esta transferencia se realizó mediante mecanismos tales como los seguros de cambio y la estatización de la deuda privada. Tales operaciones le costaron al Estado argentino 14.500 millones de dólares entre 1981 y 1983. Esto lógicamente estuvo provocado por los Estados Unidos y la banca transnacional quienes pusieron toda su presión política y económica.

Y como si esto fuera poco los países deudores se veían obligados por el FMI a seguir sus políticas de ajuste estructural, esto es, privatizar las empresas públicas, apertura económica, rebaja de salarios reales, reducción del gasto público, etc. Con las consiguientes consecuencias que puede acarrear la implantación de este tipo de políticas en cualquier país del mundo: recesivas, por supuesto.

El tercer período empieza en 1991, y es el del restablecimiento de los flujos de capitales hacia América Latina. La "deuda antigua" (la contraída entre 1975 y 1982) se consolidó y blanqueó en 1992, con su conversión a bonos. Ahora la banca transnacional ya no corría riesgos, cualquier cosa que pase le ocurriría a los tenedores de bonos y no a los accionistas y gerentes de los bancos.

Ahora el nuevo flujo de capitales tiene otros motivos. Primero, las tasas de interés de los países subdesarrollados eran superiores a las de Estados Unidos; segundo, el deseo de los nuevos acreedores de diversificar sus riesgos ; tercero, la apertura comercial y financiera y las privatizaciones de los países latinoamericanos en especial de la Argentina.

Pero para la Argentina lo peor es que este nuevo flujo de capitales hizo posible una década de plan de convertibilidad, con los efectos que hoy sufrimos. Existieron importantes perturbaciones con las crisis de México de 1995 y de Brasil de 1999, pero continuó el ingreso neto de recursos, que entre 1992 y 1998 fue de 44.800 millones de dólares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para responder a esa pregunta, sería bueno saber el destino de los fondos "supuestamente" recibidos. El Banco Mundial estima que en la primera deuda (1976-1983) existieron tres grandes causas de endeudamiento: 44% correspondiente al financiamiento de la evasión de capitales por parte de agentes privados, nacionales y extranjeros.  33% para el pago de intereses a la banca extranjera y 23% destinados a la compra de armas y de importaciones no registradas.

Para poder se un poco más explícitos vamos a explica qué es cada cosa:

  1. La evasión o fuga de capitales es la salida de capitales fuera del territorio nacional, que se produce generalmente durante los períodos de inestabilidad financiera o de tensión social, es así que las capas ricas de la población buscan colocar sus activos fiancieros en monedas y lugares seguros, en especial cuando se prevé una devaluación. Entonces, quienes tienen suficiente moneda nacional tienden a refugiarse en las divisas fuertes, sobre todo en los dólares.

    Esto acarrea problemas para el país que lo sufre. Primero, se reducen los gastos de consumo e inversión, importaciones y reservas, lo cual trae serias consecuencias en la economía general.

    Además pueden llevar a contraer nuevos empréstitos ocasionados por la insolvencia y la imposibilidad de pagar los servicios de la deuda que trae el retiro de dólares. Un tercer efecto es la posibilidad de que nse produzcan efectos inflacionarios como consecuencia través de una devaluación. Como cuarta consecuencia puede provocar fuertes cambios patrimoniales, por la misma razón, o de la quiebra o absorción de empresas endeudadas y de bancos en dificultades. Por último, afectan las condiciones de la política monetaria, cambiaria y fiscal.

    Según datos recogidos del Morgan Guaranty Trust de Nueva York (de quien no podemos sospechar de una tendencia a favorecer a los países deudores), en 1985 la deuda externa total de Argentina ascendía a 50.000 millones de dólares, pero si a ello se le quitara la evasión de capitales, se reduciría a 1.000 millones (!).

     

  2. Hay que tener en cuanta también la incidencia que tuvo la acumulación de intereses sobre el monto total de la deuda encima de las tasas originales (1%) antes del alza indiscriminada que se empezó a operar desde 1979.  Si se hubieran aplicado dichas tasas a la amortización del capital, la deuda externa se hubiera terminado de pagar en 1988!

  3. Con respecto a la tercer causa de dendeudamiento declarada por el Banco Mundial consideramos que no hay que agregar mucho más. Cualquiera de nosotros puede darse cuenta que resulta un tanto sospechoso pedir prestado para comprar armas e importaciones no registradas.

Estas tres causas fundamentales fueron las que ocasionaron que la deuda original (según fuente del Banco Central de la República Argentina) pasara de 7.875 millones a 51.286 millones en el período que va desde 1975 (deuda heredada por el último gobierno del Gral. Perón) a 1.986. Ahora repasemos lo que sucedió después, esto es, la era del menemato.

En diciembre de 1992, se contrajo el Plan Brady mediante el cual se reestructuraban 23.000 millones de dólares del capital y 8.600 millones de intereses. Y esto no sería nada favorable para nuestro país ya que se estaba obteniendo una rebaja menor que la que ofrecía el mercado secundario que estaban cotizando los bonos argentinos al 18% de su valor nominal (sin intereses), esto significa que la deuda argentina valía 5.688 millones de dólares y con este plan asumimos deudas por más de 31.000 millones. A simple vista no parece un buen negocio, pero sí lo fue para los que lo indearon e instrumentaron por nosotros, porque cobraron suculentas comisiones por la operación.

Debido a esto volvieron a entrar flujos de capitales a nuestro país, y esto estaba emparentado con la política económica de aquel entonces. Es así que aparecieron en escena nuevos actores financieros ya bien conocidos por nosotros, entre ellos, fondos de pensiones, compañías de seguros, fondos de inversión. Así fue que esto no trajo sino problemas puesto que ya sabemos como funciona el mercado financiero: los gerentes de fondos norteamericanos y europeos empujados por la codicia, y la ávida predisposición de los funcionarios argentinos a recibir fondos externos, hicieron que la deuda se disparara de 60.000 millones a 140.000 millones de dólares. Y todo esto es consecuencia directa del Plan de Convertibilidad, porque justamente era la provisión de capitales externos lo que permitió sujetar los precios y el tipo de cambio (¿se acuerda del 1 a 1?), lo que hizo que el modelo se volviera cada vez más dependiente de esos fondos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Según fuentes del Banco Mundial, en el período que va desde 1976 a 1982, se gastó en: 55% en importaciones registradas de bienes y servicios, 14% en pago de intereses, 1% por la pérdida en la valuación de activos, 2% en reservas del Banco Central y un 28% por salidas de capital a corto y largo plazo, errores y omisiones. Pero lo más paradógico es que, según la misma fuente en el mismo período, hubo entradas de capitales por intermedio de las exportaciones en un 59% y un 34% por causas de préstamos externos. Lo cual demuestra que a la Argentina no necesitaba endeudarse para comprar todas las importaciones necesarias y pagar los servicios de factores sobre la deuda inicial de 1976.

Si bien hay una importante proporción de préstamos (34%) la mayor parte de los pagos (14%) fue generada por la misma deuda que se contrajo, y eso podría haberse pagado con el excedente comercial (el dinero que se cobra por exportaciones menos los que hay que pagar por las importaciones).

MAS.Supuestamente si uno pide una deuda es para invertir el dinero en obras de infrastructura o reactivar la industria y no para despilfarrarlo. Pues bien, la inversión fija bruta cayó, después de un leve aumento en 1980; y en el caso particular de las empresas públicas, a las que se obligó a endeudarse fuertemente en el exterior, la caída de la inversión fue mayor aún.

MAS. Con respecto al 28% del gasto correspondiente a la salidas de capital, esas fugas de capitales están estrechamente ligadas a la deuda externa, porque como no alcanzaba con las exportaciones para dar a los empresarios y particulares las divisas que pedían, las empresas públicas fueron obligadas a endeudarse en dólares. Entonces se produjo lo que se daría a llama la "bicicleta financiera", cómo funcionaba esto: esos dólares eran vendidos a los particulares, que los depositaban en sus cuentas en el exterior. A su vez, con la garantía de ese depósito, los bancos les daban nuevos créditos que ingresaban en la Argentina como deuda externa, lucraban con la mayor tasa de interés, lo reconvertían a dólares y realizaban un nuevo depósito, seguido por otro préstamo... y así indefinidamente.

MAS. En los años 1981-1982 se estatizó la deuda privada, implantándose un régimen de seguros de cambiono fuera que los deudores-beneficiarios privados tuvieran que pagar algo. La política global pasó a ser la de socialización de los costos financieros privados, tanto en lo relativo a la deuda externa como a la interna. 

Esto con respecto a la antigua deuda. Los fundamentos de deuda del menemato fueron diferentes. El endeudamiento quedó ligado no ya a una forma casi delictual de evadir capitales, sino aun modo de funcionamiento aberrante de la economía.

En estos años las importaciones aumentan de manera más vertiginosa que las exportaciones, esto es lo que crea el denominado "déficit comercial". Este déficit era rellenado con endeudamiento externo, de ahí a que desde 1992 a 1999 la deuda externa se elevara de casi 60.000 millones de dólares a 140.000 millones. A todo esto le tenemos que sumar que los pagos de intereses y utilidades no dejaron de aumentar durante los años '90. Y si a esto se le agrega la desnacionalización de la economía dejando todo en manos de agentes privados, llegaremos a la conclusión de que con razón estamos como estamos.

Esto ya no se trata de un simple juego de grupos de especuladores que engrosaban sus cuentas en el exterior y efectuaban importaciones superfluas, aquí se estaba sosteniendo la vida de un mounstruo con nuestro trabajo y nuestra sangre para que ese mismo mounstruo alimentara su hambre con nosotros. Porque fue la economía misma la que se sostenía en base al endeudamiento externo. Endeudamiento externo constante y creciente al que hoy, Diciembre de 2002, los que lo ocasionaron compran medios de comunicación para honrarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los aspectos más importante que hay que destacar es que los contratos suscriptos con los bancos transnacionales tienen fallas jurídicas que los hacen inválidos. Según se puede consultar en el Archivo General de la Nación tanto el Gerente de Asuntos Jurídicos del Banco Central como el Procurador General de la Nación afirmanban exactamente lo contrario. Ahora bien, los paradógico de todo esto es que fueron los asesores de los mismos bancos los que distaminaban las citadas anomalías. Los siguientes ítems son los que cuestionaron los abogados de los bancos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Existen cuato vertientes de ilegitimidad de la deuda externa:

 

·        La primera es la del origen de las deudas, ya que en muchos casos  fueron contraídas con fraude y falsedad instrumental de los contratos. En estos casos corresponde la aplicación de las respectivas legislaciones civiles y penales nacionales, para que, probándose los vicios legales en la contratación, se obtenga la nulidad de los contratos.

   En esta vertiente debe considerarse el cuestionamiento efectuado en varios países sobre la nacionalización arbitraria de deudas privadas que pasaron a ser públicas, medidas que han sido calificadas de ilegales y hasta de delictivas. Aquí también cabe el ejercicio de las respectivas jurisdicciones nacionales.

 

·        La segunda es la ya expuesta desde la óptica del Derecho Internacional Público: el usurario aumento unilateral e ilimitado de las tasas de interés iniciado en 1980 por el “Federal Reserve Bank”, alza que actuó como detonante con efecto en cadena al aplicarse a todas las deudas externas, legítimas o ilegítimas.

 

·        La tercera es la proveniente de los acuerdos del Plan Brady. Los gobiernos de los países deudores fueron compelidos a renegociar las deudas con el implícito reconocimiento forzado de las deudas ilegítimas, con los niveles de anatocismo al que había llegado su monto en el momento de la firma de esos convenios. Esto viola las normas de derecho común que rigen el reconocimiento de obligaciones, sancionadas precisamente para evitar la usura encubierta.

 

·        La cuarta se da en los casos de los países en los que sus negociadores gubernamentales --quienes acordaron en nombre de sus respectivos gobiernos los términos de los Planes Brady--  renunciaron poco después a sus cargos oficiales y de inmediato pasaron a desempeñarse como directivos, precisamente, de las entidades financieras beneficiadas por esos acuerdos. En estos casos también corresponde la aplicación de los códigos penales respectivos que reprimen la violación de deberes de los funcionarios públicos y el cohecho.

 

Existe ilegitimidad hasta para el mismísimo derecho anglosajón:

Si bien en algunos estudios del CEISAL también se alegaba la infracción de principios del "common law", no se contaba con un trabajo especifico basado en ese sistema legal predominante en los países anglosajones, que son los principales acreedores.  Para configurar la nota definitoria de generalidad de los principios vulnerados, se hacía necesario completar la alegación de ilicitud con los parámetros de los sistemas jurídicos del “common law”.  Una contribución importante en ese sentido es  la obra "La autonomía de la voluntad en la contratación internacional", de la doctora Cecilia Fresnedo de Aguirre, Montevideo, 1991;  contiene valiosos elementos para calificar --con criterios de derecho anglosajón—los aumentos cuestionados de las tasas de interés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En un seminario sobre la deuda externa que se realizó en abril de 2002, su principal orador (Miguel Ángel Espeche Gil), tuvo algunas acertadas afirmaciones como estas:

"La Argentina es un capítulo, para nosotros, el nuestro, el más importante de esta tragedia de la deuda externa y en aquél momento nos quejábamos, con razón, de un silencio deliberado de los medios de comunicación en torno al tema y de una campaña lógicamente también deliberada, de desinformación sistemática. Esa desinformación se producía -y se produce todavía hoy aunque no tanto porque se ha podido perforar esa barrera de silencio- simplemente omitiendo hablar del problema de la deuda.

Ya en abril del '98 en la Cámara de Diputados se realizó un seminario, durante todo un día, al que los organizadores invitaron  unos 30 representantes de los medios de difusión. Toda la televisión, todas las radis importantes y todos los diarios estuvieron  representados. Yo asistí a esa reunión, efectivamente, el salón, junto con los participantes había entre 20 y 30 periodistas que tomaban nota, ponían en funcionamiento sus grabadores, prestaban atención y era evidente que estaban acompañando todo los que se decía, a las distintas intervenciones de los especialistas que hablaban de la deuda. Al día siguiente, repito que fue en abril de 1998, ningún diario de Buenos Aires publicó una sola línea sobre lo que se dijo allí, ninguna radio transmitió nada y menos la televisión. Sorprendidos, los organizadores hicieron una compulsa, eligiendo a tres de entre los periodistas de sdistintos sectores de los medios de información que habían estado allí, y les hicieron la siguiente pregunta: ¿qué pasó? Ustedes estuvieron presentes, tomando nota y al día siguiente no salió una sola línea en los diarios. ¿Por qué? La respuesta de los tres periodistas fue: "no estamos autorizados a escribir sobre la deuda externa".

Este es un dato histórico, absolutamente veraz. Me consta. De modo que durante todos estos años, el trasfondo, la realidad, la génesis y las consecuencias de la deuda externa fueron deliberadamente ocultados a la población. Hubo algunos ensayos de decir alguna cosa por parte de los políticos pero la mayoría de la población tenía una versión equivocada, inclusive, sobre todo en los medios del "establishment" se repatían muletillas tales como: "hay que honrar la deuda"; "esto no tiene salida"; "debemos cumplir con nuestros compromisos"; olvidando la génesis de la deuda que fue en gran medida, para decirlo delicadamente, delictiva."

Más adelante, en la misma conferencia, interviene un periodista en el debate argumentando lo siguiente:

"Hay material grueso para preguntarle y, además, me considero en este grupo de personas. Si realmente vamos a cambiar algo, quisiera saber qué pasó con esa reunión de prensa de la que usted comenzó a hablar porque yo, que en este momento estoy tratando de ejercer  el periodismo, sé que hay un comité regulador de prensa que, desde Londres, prohibe hablar de la deuda externa. Si quiere después le brindamos los datos."

No hace falta agregar más nada.

 

 

 

 

 

 

 

 

Además de los históricos como ya conocemos (Martinez de Hoz, Menem, Sourrouille, etc...), existe un protagonista fundamental que gira en torno a las decisiones más importantes en lo que tiene que ver con la deuda externa. Ya veremos. Primero, hay que mencionar tres fechas: 1981-1982, 1991 y 2001, y en las tres hay un -no único- principal responsable de tres catastróficas decisiones para el país y se llama Domingo Cavallo. El Dr. Espeche Gil nos comenta al respecto en el ya mencionado seminario realizado en abril del '98:

"En 1981-1982 él dispone la creación de un sistema de seguros de cambio que significó, en definitiva, que las grandes empresas que estaban endeudadas en dólares pudieran acceder a desembarazarse de esas deudas en dólares mediante el pago de pesos desvalorizados. Pero al desembarazarse de esa deuda el que la adquiría era el Estado Nacional Argentino, y cuando hablo del Estado Nacional hablo de todos nosotros que somos los contribuyentes, porque esa deuda iba a ser asumida, como lo fue, a partir de entonces, por el Estado Nacional y los fondos para pagarla provenían y provienen del Presupuesto Nacional. Esa fue la primera decisión y creo que la peor que se pudo tomar en ese momento, por más que se tratara de justificar; porque la historia posterior revela que fue un error, y totalmente injusto, que el estado nacional asumiera la deuda de 12 ó 14 empresas, por más necesitadas que estuvieran.

En el año '91, de nuevo Cavallo tomó otra decisión al frente de la economía nacional y habiendo ya crecido la deuda, a raíz de aquel enorme aumento de las tasas de interés que mencioné hace un rato, que significó que para entonces los que la Argentina y la mayoría de los países de latinoamérica ya habían pagado en concepto de intereses alcanzaba a cubrir el monto del capital total que había sido prestado inicialmente. La deuda continúa creciendo, a través de la figura de los intereses, auque en términos reales se habría pagado todo. Entonces se encontró que los títulos de la deuda Argentina en Nueva York se estaban cotizando a alrededor de 18 centavos por dólar. El mercado, ese famoso mercado, a veces revela la realidad. Es una ley económica. Vamos a desmitificar lo que sea dogma pero en los términos de oferta y demanda, de valor y de costo, son reales. En ese momento un título de deuda externa argentina que decía cien dólares se podía conseguir en Nueva York por 18 dólares.

Lo que hizo Cavallo -además de la forma más descarada- fue decir que había llegado a términos muy correctos con la banca y que se firmaría el plan Brady a través del cual habría una gran quita de capital, que la Argentina se beneficiaría enormemente y que, entonces, con la privatización de las empresas públicas se iba a poder resolver el problema de la deuda. mucha gente creyó esto. Pero, ¿qué pasó? Esos bonos que estaban a 18 centavos, y cuyo origen en gran medida era espurio, como está probado por la resolución del Juez Ballesteros, fueron reconocidos a valor nominal. O sea que realizó un reconocimiento de valor de la deuda por el valor total, por un dólar por acción, en vez de los 18 centavos que era el valor real de la acción en el mercado, en vez de tratar de comprar a 18 centavos, no, se reobligó por el total. Claro está que aquí hay un tema adicional; es muy difícil que los tenedores de títulos, digamos, la bolsa, el gran juego de la bolsa mundial, vendan las acciones al deudor, porque el negocio de ellos es que no sea así. El negocio es que el deudor siga siéndolo. Pero hubiera habido manera, porque el mundo financiero también provee muchos mecanismos, o sea que la Argentina pudo haber conseguido términos muy buenos para la deuda, que no sólo no se aprovecharon sino que se hizo todo lo contrario.

Y aquí cabe dar otro nombre y apellido. Es muy importante tenerlo en cuenta. El negociador, por parte del gobierno argentino, en esas operaciones que llevaron a la firma del famoso plan Brady, se llamaba y se llama Daniel Marx. Este personaje terminó de firmar por el gobierno argentino estas catastróficas condiciones del Plan Brady, que fue el peor de todos los que se firmaron, porque el bresileño fue mejor para el Brasil, el Venezolano, etc. Todos fueron mejores, por los menos pelearon algo a favor de sus países. Pero acá no, acá se hizo todo lo que le exigía el acreedor o el tenedor. No contento con esto, a los pocos días de firmarse el plan, renuncia a su cargo oficial. Bueno, renunció. Pero, ¡óh qué casualidad, lo nombraron en el directorio de la Salomon Bros., que es el socio Brady, con un sueldo fastuoso en Nueva York! Dicho de esta manera, uno diría, ¡qué barbaridad, a este hombre se le debió procesar por lo menos por sospecha de cohecho! Evidente, negociación fraudulenta en contra del mandante propio o violación de deberes de funcionario público. Pero no, no pasó nada de eso, a ningún fiscal se le ocurrió procesarlo. En cambio, en la "city" se le dió un coctail de despedida  a "este muchacho tan inteligente y tan hábil que consiguió un puesto en nueva York. La realidad es que acá ha habido una complacencia durante esa década mounstrosa por la inmoralidad fenomenal.

Y el tercer episodio que también se le debe al mismo personaje, es el famoso mega-canje. Hubo otro anterior, el blindaje, que se produjo antes de que volviera a ser Ministro.

Al megacanje lo describe muy bien el Dr. Giuliano. La Ley de Administración Financiera vigente, en su artículo 75 efectúa una delagación de las atribuciones específicas del Congreso de la Nación para el manejo de la deuda en el Poder Ejecutivo Nacional y lo autoriza a celebrar contratacionessobre la deuda siempre y cuando se respeten tres condiciones: beneficios o ventajas en el monto de la deuda, en los intereses y en los plazos. Entonces se firma el famoso mega-canje y son algo así como más de trinta mil millones de dólares. Esto pasa a la Auditoría General de la Nación, que lo estudia, es interesante señalar que hay dos grupos de asesores. Como ustedes saben la Auditoría está presidida por un funcionario que es del color político de la oposición del gobierno de turno y está asesorada por seis consultores o consejeros, tres oficialistas y tres opositores. En este caso, los tres opositores, es decir, los oficialistas que en aquel momento eran opositores, votaron en contra del mega-canje diciendo que era inadmisible y los tres asesores por el oficialismo de entoncesdijeron que era admisible porque era beneficioso por el monto, por los intereses y por el plazo.

El Dr. Giuliano demuestra que, por el monto, no es cierto que hubiera sido beneficioso porque esos 27 millones tendrían que haber sido 29 mil. Respecto del plazo -como es a treinta años, decían que se había conseguido un plazo de tres años de ventaja- prueba, numéricamente que la única ventaja es de siete meses de espera. Y en cuanto a los intereses, sumados, dan 51.000 millones de dólares. Quiere decir que conmo negocio me parece un horror; que para recibir 29 tenga que comprometerme a pagar 51.000, ¡es una barbaridad! Y tiene nombre y apellido, el de Domingo Cavallo."

Se debe tener conciencia que a los poderes transnacionales, y a los organismos multilaterales de crédito no les interesa que esté un militar en el poder, Alfónsín, Menem o de la Rúa, sino controlar el poder a través de eficaces personeros que los representan siempre, y que se suceden unos a otros de manera invariable desde hace más de 20 años. Algunos pocos ejemplos resultarán más que suficientes: El Dr. Machinea fue Gerente de Finanzas Públicas del Banco Central durante la dictadura, Presidente del mismo en 1985, y Ministro de Economía desde 1999 hasta hace dos meses. El Dr. Domingo Cavallo, fue funcionario del Ministerio del Interior durante la dictadura y presidente del Banco Central durante algunos meses en 1982, y luego convocado para "salvar" al país. Otro personaje que es un paradigma de la continuidad en el poder, es el Dr. Daniel Marx. Apareció como Director del Banco Central en 1985, fue luego representante financiero del gobierno en el exterior, encargándose invariablemente de las negociaciones externas. Intervino en el Plan Brady, luego fue empleado de Brady, y estuvo ausente algún tiempo en Estados Unidos. Volvió hace unos años a seguir negociando la deuda, y durante el actual gobierno, como Secretario de Finanzas de la Nación sobrevivió a dos abruptos cambios del gabinete económico, y continúa ahora su proficua labor ante los organismos internacionales, preparando un megacanje, que elevará a limites intolerables la deuda.

Es necesario, que se tenga plena conciencia, de que hay una continuidad estructural en el tema del endeudamiento externo argentino, que ha sido perfeccionado en los últimos tiempos a través de las diversas formas de la ingeniería financiera. Para ello se han utilizado a una serie de personajes, verdaderos responsables del fraude, que con algunos cambios han permanecido como funcionarios, como consultores o de otra manera al frente de las finanzas públicas en forma ininterrumpida desde 1976 hasta ahora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alejandro Olmos Gaona en su seminario de mayo del 2001 nos dice:

"Hay también una respetada tradición jurídica que nos habla de la corresponsabilidad de los actos, o de lo que también es llamada culpa concurrente, ante los hechos dañosos, y ese es también uno de los elementos importantes a tener en cuenta de los que tampoco se habla. En 1987, cuando se discutía el tema de la deuda, la Comisión de Asuntos Económicos de las Naciones Unidas, aprobó una resolución donde se merituaba la corresponsabilidad de los acreedores, en una resolución aprobada por 131 votos a favor y solo el voto de los Estados Unidos en contra.

Hace muy poco tiempo accedí a un informe donde se analiza la forma en que se efectuaron muchos préstamos, no solo a la Argentina, sino a otros países, que demuestra la liviandad de los acreedores y la perversidad en el procedimiento empleado, y que lleva a la reflexión de que existía un deliberado propósito de provocar endeudamientos irresponsables, que no se pudieran pagar, y de tal manera generar un tributo permanente, que se incrementara a través del tiempo. Algunos ejemplos de lo que digo son la Central Nuclear de Bataan, en Filipinas, construída en los años 80 y que ha causado una deuda que llega hoy a los 23.000 de dólares. Se construyó sobre una falla tectónica y por sus rajaduras no puede generar electricidad. La fábrica de papel de Santiago de cao en el Perú que no pudo funcionar por no tener suficiente agua, o el inconcluso tren eléctrico de Lima; la refinería de estaño de Karachipampa, Bolivia, la cual por estar ubicada a 4000 metros de altura no tiene suficiente oxígeno para operar; la procesadora de basura para Guayaquil que nunca se instaló; la acería ACEPAR en Paraguay, que no funciona desde su culminación hace 16 años, o la imprenta del Ministerio de Educación de Quito, instalada en 1991 a mas de 12 años de haber sido comprada, cuando el país de origen la República Democrática Alemana no existía, y que no funciona.

Todas esas obras fueron realizadas por empresas transnacionales, previos estudios de factibilidad realizadas por consultoras del mismo origen y financiadas por bancos asociados que indudablemente conocían el destino de la inversión, además de contar en muchos caso con la fiscalización de los organismos multilaterales de crédito. Como puede verse esta cuestión de la ilicitud y la corresponsabilidad no solo afecta a la Argentina, sino que es un problema del tercer mundo. Pero existen algunas cuestiones por demás significativas que evidencian que tales prestamos fueron estructurados en un principio para el conocido reciclaje de petrodólares, y luego se fue perfeccionando el objetivo de someter a determinadas regiones y convertirlas en tributarias del nuevo sistema financiero. Debe recordarse que la mayor parte del origen de los préstamos, parte de convenios celebrados con gobiernos ilegítimos y con altos índices de corrupción, y que en ciertos casos excepcionales donde algunos funcionarios honestos del Banco Mundial, advirtieron que los fondos se estaban desviando, reciclando a otras inversiones o depositando en cuentas privadas de los funcionarios en los bancos suizos, no solo no se tomó ninguna medida, sino que se siguieron suministrando generosos créditos. Un ejemplo de esta situaciones, es el de Blumenthal, que fue nombrado veedor en el Zaire por el FMI, y en un informe elevado a las autoridades, explicó la enorme corrupción del régimen, manifestando que no podía continuar en su función porque no tenía posibilidades administrativas de hacerlo cumpliendo con las normas legales. Después de ese informe el Banco Mundial volvió a suministrar nuevos créditos al gobierno. De la deuda Nigeriana, de más de 40.000 de dólares, ninguno de los fondos prestados fue utilizado en beneficio de su población. Estos son solo algunos ejemplos de esa corresponsabilidad de la que he venido hablando, y que en nuestro país ha funcionado adecuadamente."

 

 

 

 

 

 

 

 

"En la opinión de Giuliano, el "default" es insolvencia. Usan esa palabra los periodistas, pero, ¿por qué la usan? Es una palabra inglesa, de origen normando, ¿por qué no usar la palabra española "insolvencia"? No hay otra. En el diccionario figura "solvencia" e "insolvencia". ¿Por qué usan "default"? Porque es una forma de disimular la relidad. Es tal el grado de ignorancia, de desinformación inducida a la gente que, claro, con manejar términos técnicos, desconciertan. hay que ir a la realidad.

Giuliano sostenía que la insolvencia no se declara sino que se da o no, y ya se había llegado a la insolvencia. No se  podía pagar más. No hay de dónde sacar. Entonces, lo que fue un error fue esa declaración que se hizo, declarar el "default" y además aplaudirlo. Una tontería manifiesta. Parece mentira que gente grande incurra en una torpeza semejante...Eso es entregarse a los tigres. Por supuesto que el acreedor se aprovecha de eso para castigar a la Argentina, que en realidad no ha hecho otra cosa que seguir al pie de la letra los dictados del Fondo Monetario durante todos estos años."