Bandera Argentina. encabezado Bandera Argentina.

BICENTENARIO DE LA DEFENSA

Por Julio C. González y Roberto Cafarelli.

“Si vis pacem, para bellum”

Si deseas la paz, prepara la guerra.

Concretamente la guerra de la Defensa que es la más quijotesca, la más sacrificada, la que no mide riesgos porque es la más hidalga y la más heroica.

En la defensa de la ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos Aires, hace 200 años en un día como el de hoy se evitó que cayese postrada la patria real y concreta, no la hace patria de los adjetivos calificativos ni la patria de las palabras abstractas no sentidas.

Esa patria, nuestra unidad, no era un montón de edificios y de casas como lo es ahora. Era el nido de la vida de hombres, mujeres y niños de carne y hueso y de huesos con el razonamiento y la esperanza que da el alma (fuerza biológica vital y espíritu) que es la energía que descubre y da identidad al yo y el nosotros para justificar nuestras existencias tan breves para hacer el bien y tan largos para ejecutar el mal.

Los británicos, después de la reconquista del 12 de agosto de 1806 prepararon una nueva conquista. No habían abandonado sus planes de 1711 y de 1804 de conquistar las Españas de Indoamérica. Porque Inglaterra traza sus planes para ejecutarlos y conseguir sus objetivos; a pesar de sus reveses y a pesar de sus derrotas. El tiempo no les inmuta. Siempre prosiguen. Y así lo hacen hasta los días que van transcurriendo este siglo XXI.

El pueblo de la reconquista del 12 de agosto de 1806 por eso preparó y organizó con fervor la gran batalla de la Defensa que tendría lugar en cualquier momento de 1807.

El ejército argentino para la reconquista se organizó y amplio en tierra y en mar. No era un ejército de levas o enganchados a sueldo, era un ejército que formaron los vecinos voluntarios y sus hijos para defender lo que era suyo: sus casas, sus bienes, la honra de sus mujeres y la vida de sus hijos.

Todas esas personas y bienes que se defendían eran la patria quienes deambulan en la indigencia privados de lo más elemental: casa, trabajo, salud, educación para sus hijos y cultura y proyectos económicos para ser más feliz y darle más progreso a la vida de cada uno de ellos. De ello y de sus generaciones sucesivas, hijos, nietos y toda su descendencia.

Esas cuestiones elementales son la patria y son la vida. Para defender la vida desde la concepción y oponerse al aborto cada persona debe tener el patrimonio mínimo que hemos predicho. Es una hipocrecía y un absurdo defender la vida desde la concepción para que con posterioridad a la parición los hijos tengan el destino de misérrimos desocupados. Hacer lo contrario es tan criminal como el aborto.
Reflexionen sobre lo que dejamos dicho los pastores y sacerdotes de la Iglesia que lucha contra el aborto pero que en el decurso de nuestra historia muchas veces ha omitido luchar por la vida de los argentinos. Fue concretamente lo que ocurrió durante el tenebroso proceso que se extendió desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983.

A partir del 12 de agosto de 1806 hombres y mujeres de todas las categorías dedicaban los días domingos para prepararse y efectuar adiestramientos para la Defensa.

Lo hacían con fusiles y cañones en la hoy avenida Montes de Oca, desde Barracas al norte hasta la fortaleza.

De todas las provincias del interior venían regimientos de patricios voluntarios. Todavía tenemos la lista de los patricios Santiagueños con sus nombres, apellidos y grados militares que se dieron. De la provincia del Paraguay vinieron a Buenos Aires 5.000 voluntarios y de la provincia de la Banda Oriental aproximadamente 2.000. ¿A cuántos efectivos alcanzaban los ejércitos para la Defensa? Las desperdigación documental de la época Hispánica impide conocerlo con certeza.

Empero, en el proceso a Whitelocke sentenciado el 24 de marzo de 1808 en Horse Guards leemos lo siguiente:

“El enemigo era superior en número en la proporción de 5 a 1 en hombres y de 10 en artillería (Pág. 71).

Los efectivos británicos eran 10.000 hombres y 18 cañones (Pág. 80)”

Tomamos esos datos de la obra: “Proceso instruido al General Juan Whitelocke jefe superior del Ejercito Ingles vencido en la defensa de Buenos Aires” traducción de Antonio Zinny, publicada año 1870 y reimpresa en Bs. As. 1913 por Arturo E. López editor, Victoria pág. 766.

Antonio Zinny era un escritor muy pro Británico que acuño el dicho repetitivo en escuelas, colegios, universidades, diarios y revistas que dice: “Si los ingleses hubieran ganado hoy seriamos una potencia como EE. UU”.

Esta burrada expresiva de la ignorancia evidente de ese autor y sus repetidores radica en que ignoran que los EE. UU rompieron con Inglaterra para producir manufacturas y construirlas entre sus ciudadanos con lo cual todos tuvieron trabajo e ingresos que se incrementaban en bienestar.

En cambio, nuestro desdichado país fue separado de España por los Ingleses para importar manufacturas de Gran Bretaña y exportar materias primas a Inglaterra tributando siempre empréstitos concertados para el despilfarro. Esto lo señalo muy bien José Terry en su monumental obra de finanzas desde su cátedra en la facultad de derecho a fines del siglo XIX.

En definitiva EE.UU. con su política económica diseñada por Alexander Hamilton que pertenecía a una familia Católica y Española se dedicó a la producción y el consumo hasta los días que corren en el año 2007.

La sangre de los ingleses, sin exageración, “chorreó a las calles por los caños de las azoteas”. Esta aseveración consta en la obra de Alberto M. Salas “Diario de Buenos Aires 1806 y 1807” editorial Sudamericana 1981.

En esta obra nunca promocionada como todas las que se refieren a las conquistas inglesas de 1806/07 fue elaborada con documentos del archivo general de la Nación. La cita predicha consta en la Pág. 503. En cuanto al números de muertos y heridos en la Defensa fueron 2.500. los heridos casi todos ellos después murieron (Salas op. Cit. Pág. 499) y 1.500 prisioneros pág. 506. Consta en la misma obra los nombres y apellido de hombres, mujeres y niños argentinos que murieron en la gesta. Los mismos ascienden a más de 400, pero como eran argentinos ninguna calle recuerda sus nombres. Curiosamente las iglesias no echaron las campanas a vuelo y oficiaron Tedeums, en acción de gracias por la victoria ni después de la Defensa ni después de la reconquista.

Los nombres de todos los muertos, heridos y mutilados si están impresos en las págs. 543 a 561 de la obra citada.

Murieron defendiendo valores supremos: El pedazo de Patria que eran sus nidos, sus casas, sus templos, sus espirituosos conventos. Todo ello lo saquearon los invasores y en todos esos lugares mataron y robaron. Los domicilios particulares de adobe y ladrillos, los sencillos negocios de aquella época. Asesinaron a niños y mujeres, mataron y violaron como bestias.

Por eso ante una intimación formal y escrita del viernes 3 de julio firmada por el Mayor General Gower se dio esta respuesta firmada por Liniers, Alzaga y De Elio:

“Nada que se dirija a rendir las armas se oirá” (Salas op. Cit. Pág. 493) “Nada puede aceptarse del sistema atroz de estos pérfidos isleños. Cada hombre del pueblo de Buenos Aires, las armas de la Patria de Buenos Aires lo hacen por supremos principios de honor, y vale por 20 mercenarios inmorales contenidos solos por la disciplina más feroz de la que no hay ningún ejemplo entre ninguna de las naciones más antiguas y modernas” (doc. Transcripto por Salas Pág. 478)

Martín de Álzaga fue contundente: los ingleses debían irse para siempre de Buenos Aires y Montevideo, así lo hicieron.

Ante tan grande derrota, quizá la única que el Imperio Británico tuvo en el mundo, el Tribunal de la Corona con fecha 24 de marzo de 1808 dictó esta sentencia:

“El Tribunal falla: que dicho Teniente General Whitelocke sea dado de baja y declarado totalmente inepto e indigno de servir a su Majestad en ninguna clase militar.”

Whitelocke jura matar a Liniers y a Álzaga.

Liniers fue asesinado en Cabeza de Tigre en agosto de 1810 por decreto que redactó M. Moreno y ejecutó Castelli.

Álzaga tuvo igual destino en Buenos Aires en 1812. Sin proceso. Sin defensa. Sin pruebas. Sin sentencia.

El desgraciado final de esta epopeya fueron los aliados del vencido que realizaron la tercera invasión inglesa vestidos de comerciantes que compraban y vendían todo. Comenzaron con este quehacer el 26 de mayo de 1810. Y lo continuaron hasta nuestros días en el año 2007 del siglo XXI.

En el año 2001 se publicó en Buenos Aires un libro titulado “El delicado umbral de la tempestad—cuestiones de un General inglés” En esta obra un imaginario Whitelocke dice que en los tiempos actuales sus continuadores han sido Martínez de Hoz y Cavallo que lograron por medios económicos lo que la sangre y dignidad de un pueblo no les permitió conseguir en 1807.

Es por todo esto que la reconquista y la defensa de Buenos Aires no tuvieron homenajes oficiales del gobierno ni misas recordatorias en los templos.

Buenos Aires, 5 de julio de 2007.