Bandera Argentina. encabezado Bandera Argentina.

CÓMO SE APODERÓ GRAN BRETAÑA DEL ARCHIPIÉLAGO DE MALVINAS

En vísperas de estar en prensa esta edición, providencialmente, por patriótica actitud del señor Coronel (R) Don Eduardo de Casas accedí al siguiente documento:

“AÑO DE 1833”

Proceso mandado seguir por orden superior, al teniente coronel Don José María Pinedo, comandante de la galeta de guerra Sarandí, para esclarecer la conducta militar que tuvo, en la isla de la Soledad, cuando fue arriado en la isla el pabellón de la República y enarbolado el de Su Magestad Británica.


Juez Fiscal el Sr. coronel graduado don Joaquín Hidalgo.

Secretario el teniente coronel D. José T. Beruti.” ¹

En el inicio de este instrumento público hallamos lo siguiente:

Folio 8: “El Comandante de la Galeta Sarandí guardará la mayor consideración con los buques de guerra extranjeros, no los insultará jamás; más en el caso de ser atropellado violentamente y que se le hiciera fuego, llevará en toda su extensión el Art. 41 del Código Naval que previene que todo Comandante de Guerra deberá defenderlo de cualquiera superioridad de que fuese atacado con el mas valor y siendo una de las ocasiones de guardarlo, nunca se rendirá a fuerzas superiores sin cubrir de gloria en su gallarda resistencia…”

Folio 13: “El siguiente día 2 a las nueve de la mañana se presentó en el Puerto una Corbeta de Guerra Inglesa a la que fue el Primer Teniente M Majon y el Médico a visitarla, a quienes le dijo el Comandante de ella que quería hablar conmigo y que en el instante que aferrase su volumen pasaría a mi bordo; lo esperé y a las 3 de la tarde vino acompañado de dos Oficiales, el que bajando a mi Cámara me dijo ser el Comandante de la Corbeta S.M.B. Clio que venía del Río Janeiro acompañado de otra Fragata de lado a tomar posesión de las Islas Malvinas que eran de S.M.B., y que antes de 24 horas tenía órdenes terminantes de poner el Pabellón Inglés, y al mismo tiempo de tomar y dar pasaje en un Buque a la Tropa y Oficial que aquí se hallase junto con los demás habitantes que hubiere, y cargar todo lo perteneciente a nosotros y todo conducirlo a Buenos Aires: que estas eran sus órdenes terminantes que las iba a cumplir, que ya en otros puertos de la Isla había estado y dejado el Pabellón Inglés afianzado, y que el día de mañana arriase ya el que se hallaba en tierra; entonces le protesté que no podía convertirle semejante acto hasta que yo no tuviese órdenes de mi Gobierno, que yo había venido a esta Isla a tomar posesión de ella..”

Folio 14: “… y al mismo tiempo le protesté, que bajo su palabra de honor me dijese si se había declarado guerra entre la república Argentina y la Gran Bretaña o que motivos había para ello, contestándome, que por su honor me aseguraba de no haber guerra, y que muy al contrario, la amistad y comercio seguía lo mismo, y que extrañaba que yo no tuviese órdenes de mi Gobierno, que él creía que esto había ya sido negociado entre ambos Gobiernos, y que él después de cumplir con sus órdenes daba la vela para Buenos Aires… y entonces le protesté que no podía admitir ni condescender sin tener órdenes de mi Gobierno que me comunicase sus órdenes o si había en ella algo que manifestare consentimiento de mi Gobierno a lo que en esa misma tarde me contestó, yo lo haré por escrito, y se despidió de mí. A las cuatro de la tarde recibí por un Oficio la comunicación que se halla en mi poder en la que me previene, que las Islas Malvinas eran de S.M.B. que venía a tomar posesión de ellas, que en el día de mañana a las 9 iba a poner el Pabellón en tierra, y que yo retirase la Tropa que había, y arriase el Pabellón Argentino: que esas eran sus órdenes dadas por el Jefe de las fuerzas de S.M.B. en la América del Sud. Más en el momento de recibir este oficio de observar que en él no hallaba nada satisfactorio ni encontraba consentimiento de mi Gobierno, traté en el instante de resistirme y no consentirlo a toda costa, y me fui a tierra en el momento a ver el estado de la Tropa y de los habitantes de la Isla, y regresé a mi bando antes de ponerse el sol, viendo yo que mis Oficios exceptuando uno eran Ingleses y toda mi tripulación, los que se alegraban que los Ingleses se hiciesen dueños de la Isla, la Tropa en tierra en desorden sin un Oficial capaz de mandarlos, los habitantes de la Isla solo en número de 9 y estos sin armas ni municiones, a las 8 de la noche hice Junta de Oficiales, y haciéndoles ver que la Corbeta Inglesa venía resuelta a tomar posesión de las Islas para S.M.B. a lo que yo había venido: que las Islas eran de la República Argentina y que yo no tenía órdenes ninguna para entregarlas, y que mi deber era no consentirlo a todo trance…”

“Enseguida viendo yo que toda mi tripulación desde el Contramaestre y demás Oficiales de mar eran Ingleses exceptuando los marineros y seis muchachos y muy jóvenes capaces de nada y de 14 hombres de Tropa y de estos tres Ingleses, llamé a todos los Oficiales de mar, y haciéndoles ver su deber y cual era el mío y que en el día de mañana sería preciso hacer fuego al Pabellón Inglés y sostener el honor del Pabellón a quien servían y que ellos como Ingleses me hablasen…”

Folio 15: “… francamente cual era su sentimiento y que no comprometiesen a su jefe, a su Pabellón y al Gobierno que servían, y que ellos como Ingleses me hablasen francamente, y me contestaron todos a una, que ellos eran Ingleses y pertenecían a esa misma Marina que habían servido, que no podían hacer fuego a su Pabellón que si fuera otra Nación, ellos morirían todos a mis órdenes primero que ceder en nada; pero que les era muy duro el hacer fuego al Pabellón inglés. En este estado de incertidumbre viendo a la Corbeta con fuerzas triple a las mías, no tener fuerzas en tierra mas que 16 Soldados y 9 individuos, y estos 9 sin armas, sin un Oficial capaz de hacerlo cargo del destino, y a mi bando contar únicamente con los 14 Soldados y 4 Marineros y 6 muchachos, tener que defender el Buque y la tierra, y aún más, custodiar el resto de mis Marineros, me obligó a las diez de la noche a mandar una comisión a bordo de la Corbeta, que fueron el Capitán Majon, el Cirujano y el Práctico Bruman a presentarle al Comandante que yo no podía permitirle tomar posesión de las Islas Malvinas hasta no recibir órdenes de mi Gobierno…”

Folio 16: “… ver que las instrucciones que se me dieron me prohíben hacer fuego a ningún Buque de Guerra extranjero y si solo defenderme cuando me viese atacado, ver que yo era el que tenía que romper el fuego y con una Nación en paz y amistad con la República Argentina, me obligó a pasar a bordo de la Corbeta esa misma mañana y hacerle yo en persona la última protesta, previniéndole cuales eran mis deberes, que yo había venido a las Malvinas a afianzar la posesión de ellas por órdenes de mi superior Gobierno como parte integrante de la República Argentina en las que había Tropa, y que mientras no viniesen órdenes del Gobierno para ello no podía consentirlo, que delinease su acto hasta algún tiempo a ver si llegaban órdenes de Buenos Aires y dar cuenta ya que no había guerra entre ambas Naciones. Esto fue a las 6 de la mañana; el Comandante de la Corbeta me protestó que entre ambas Naciones no había guerra, que al contrario, la amistad y comercio seguían como siempre, que creía firmemente que había un consentimiento por nuestro Gobierno para ello; pero que sus órdenes eran en el momento de llegar a dichas Islas poner el Pabellón Inglés en ellas como territorio perteneciente a la Gran Bretaña, y al Oficial, tropa, habitantes y propiedad de nuestro Estado que hubiese en ella embarcarlo todo y conducirlo a Buenos Aires entregándolo al Gobierno y que los habitantes que quisiesen voluntariamente quedar, que serían respetados ellos y sus propiedades como anteriormente y que él en el momento de cumplir sus órdenes iba a dar la vela para Buenos Aires…”

Folio 17: “… que si él cometía alguna violencia sería responsable a los resultados que hubiese y me despedí de él que me protestó no cometería nada y él no hacía nada más que cumplir con sus órdenes que el a las nueve de la mañana iba a tierra a poner su pabellón y que si el nuestro estaba izado lo hacía arriar por un oficial y que me lo remitiría a bordo que no había motivo ninguno de hostilidades que estaban en paz y que creía firmemente que había un consentimiento de nuestro Gobierno para ello que esto lo atribuía a cuestiones que había con los norteamericanos y que yo viese lo que hacía que éstas eran sus órdenes y las llevaría a cabo…”

Lo transcripto es el principio de donde proviene la causa de la guerra por la reconquista de las Islas Malvinas realizada el 2 de abril de 1982. Hemos destacado y condensado párrafos decisivos. En ellos está el rol de la historia: una prognosis del futuro.

Este documento ha logrado que se empiece a escribir la historia sin novelas ni leyendas.

Suipacha “Las Raíces”, julio de 2004

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¹ Consejo Supremo de Guerra y Marina – Archivo Judicial Militar – Carpeta 2, Expte. 15.