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SECESIÓN NO ES INDEPENDENCIA BICENTENARIO TERGIVERSADO Y SILENCIADO:
EL TRIUNFO DE LAS INVASIONES INGLESAS EN 2006
HAY QUE RECONQUISTAR DE NUEVO

Por Julio C. González.

En pocos días habrá de rememorarse el bicentenario de la Reconquista de Buenos Aires, que aconteció el 12 de agosto de 1806. Era día martes y el almanaque gregoriano lo había dedicado a Santa Clara, virgen.

“Hacia las dos de la tarde, salió Beresford del Fuerte acompañado por De la Quintana y Gutiérrez de la Concha, oficiales a los cuales Liniers había comisionado para que le intimaran rendición. El vencido ofreció su espada, que fue rechazada con natural hidalguía frente al Cabildo….”1

“Ha habido rasgos de bravura dignos de los antiguos castellanos, incluso una mujer llamada Manuela la Tucumanesa que estaba vestida de hombre y combatía cerca de su marido, que es soldado, ha matado con su propia mano un soldado enemigo…”2

“No hay puerta que se resista a sus golpes formidables (del ejército que triunfó en la Reconquista) suben a las azoteas encendidos de coraje, desprecian armas de fuego sólo con cuchillo y sable, hacen tal carnicería que no hay uno que se escape y aún cuando estaban algunos revolcándose en su sangre, los cogen entre sus brazos (el corazón palpitante, los tiran de alto abajo/medio vivos a la calle donde al caer con él golpe acaban de matarse.”3

“Las bajas han sido muchas y bien dolorosas. Se estima que entre los nuestros hay entre 40 y 50 muertos y más de 200 heridos de los cuales sin duda morirán muchos. Los ingleses entre muertos y heridos han perdido más de 400 hombres…”
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Esa fue la batalla y el triunfo inicial del Ejército Argentino, que se creó para expulsar a los conquistadores británicos que gobernaron Buenos Aires desde el 27 de junio hasta el 12 de agosto de 1806. Entraron a sangre y fuego matando y violando mujeres y hasta niños.5
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“Hasta los niños de pecho mataron (los invasores) si eran varones, y aún mujeres embarazadas, hubo criaturas que, si no las mataron, pero por ser varones les cortaron las manos, tiranía que ni entre los bárbaros se ha visto.”6
...

“Saquearon y mataron (los conquistadores ingleses) sin distinguir edad. Al delito común, robo, incendio, asesinato, agregaron las profanaciones a los lugares sagrados, templos y conventos, aún de clausura como el famoso pillaje a las catalinas…” “no perdonando en su furor ni lo más sagrado de los templos, llevándose los vasos sagrados, custodias cálices y demás alhajas y finalmente, violaban a las mujeres a la fuerza siendo muy pocas las casas por donde pasaban que se libraron de su codicia e infernal furia”.7

Lo transcripto es el método que los británicos emplearon para comenzar la conquista de Hispanoamérica, que se inició con la toma de Buenos Aires en 1806. El primer objetivo financiero fue coetáneo con el bestialismo narrado. El virrey Rafael Marques de Sobremonte intentó salvar el Tesoro de la Real Hacienda y los caudales de la Compañía de Filipinas (cuya casa matriz estaba en Buenos Aires) remitiéndolos a Córdoba. Un cuerpo de ejército custodiaba la retaguardia de este transporte.

La misma fue detenida en Luján por un tropel de fuerzas británicas, que impusieron por un correo al virrey Sobremonte que, si no se entregaban los caudales, la población seguiría siendo diezmada y continuaría el saqueo casa por casa. Para impedir esto y salvar muchísimas vidas, el virrey Sobremonte ordenó que se entregara el tesoro a los británicos. Inmediatamente fue embarcado en navío “Narcisus”, que arribó a Portmouth. El 17 de septiembre de 1806 fue desembarcado y transportado a Londres en ocho carros que transportaban cada uno cinco toneladas de oro y plata amonedadas y eran arrastrados por seis caballos. Esta carga totalizaba por lo tanto cuarenta toneladas de moneda. (El cálculo de ese botín de guerra, actualizado al año 2006, con intereses a una tasa equivalente al empréstito Baring Brothers de 1824, ha sido estimado por el Dr. Néstor Forero en 87.000 millones de dólares norteamericanos, virtualmente la deuda pública externa de Argentina).

1Salas, Alberto M:” Diario de buenos aires 1806-1807”, p. 187 – Ed. Sudamericana – buenos aires, 1981. La cronología diaria está fundada en documentos del Archivo General de la Nación.
2 Op. Cit., p. 206.
3 Ibídem p. 206.
4 Ibidem, p. 169.
5 Marfani, Roberto “Las invasiones inglesas” Ed. Theoria – Buenos Aires, 1960.
6 Beruti: “Biblioteca de Mayo”- tomo IV 3196 – Ed. Congreso de la Nación. 1960
7 Ibídem.

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DISTINCIONES DECISIVAS DE VOCABULARIO

Para poder analizar integralmente la conquista británica de nuestro país iniciada en 1806 y 1807 –y consumada jurídicamente el 2 de febrero de 1825 por el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, que continúa vigente y que ningún gobierno ha tenido nunca ni el conocimiento ni el coraje de “denunciar” (es decir, “rescindir” para que deje de tener vigencia en sus cláusulas de sometimiento para nuestro país)- se impone esta distinción. Las acciones militares británicas de 1806 y de 1807 contra Buenos Aires, no han sido una invasión esporádica y decidida intempestivamente, sino el inicio de una conquista bien programada. La misma se halla instrumentada en estos planes oficiales del gobierno británico:

I. Plan estratégico de 1711:"Una propuesta para humillas a España. “Su autor se ocultaba detrás de esta frase: escrita en 1711 en Gran Bretaña por una persona de distinción.”

El trabajo que analizamos señala la necesidad de separar la estructura minera del Alto Perú (hoy Bolivia) y de Chile, de la zona de praderas de Buenos Aires y Banda Oriental, de la que provenía la carne vacuna necesaria para nutrir la fuerza humana que realizaba y sigue realizando (en el siglo XXI) la durísima tarea del laboreo de los yacimientos minerales. Se indica también que es imprescindible separar la zona del Paraguay, donde se cultiva la yerba mate, para impedir que la infusión de la yerba depurara el organismo de los mineros de las impurezas que absorbía en las entrañas de la tierra. Sin carne vacuna y sin yerba mate, la minería del Alto Perú y de Chile sufriría un duro revés por la falta de resistencia y de salud en los hombres que debían trabajarla. La separación de estos tres factores productivos, en tres países distintos (Chile, Bolivia y Paraguay) en el siglo XIX permitió reducir la producción minera de sur-América.

El profesor Zorraquín Becú considera a este plan el primer anticipo de la política rioplatense de Inglaterra.

El plan de conquista británica de Buenos Aires calcula que con un ejército de 2.500 hombres podía verificarse la conquista de América del Sur. Para tomar Buenos Aires, que sólo cuenta con 500 casas, serían suficientes 400 hombres para comenzar el saqueo. Logrado esto se llegaría al interior del continente a través de los ríos. A Buenos Aires le corresponde reemplazar a Lima –que debía su poder a las vinculaciones marítimas con Filipinas, Japón, China e India-, como centro comercial y financiero. Logrado esto, Buenos Aires será la colonia más importante que Gran Bretaña haya tenido, acota con precisión el estudio estratégico. Y en verdad constatamos en el siglo XXI que el plan se cumplió: en efecto, en la obra de Harry Ferns, catedrático de la Universidad de Birmingham, leemos que el 50% de las inversiones del Imperio Británico fuera de Inglaterra estaban en Argentina en el siglo XIX.8 Complementa este estudio una obra en tres tomos de Emilio Manuel Fernández Gómez, publicada en 1998.9

II. Plan táctico de 1804: es conocido como Plan Pitt (nombre del primer ministro que lo encomendó en esa fecha), o como Plan Maitland, que es el nombre del general que lo redactó.

Este plan determina rigurosamente: después de tomar Buenos Aires, formar un ejército de nativos. Que ese ejército acampe en Mendoza y se incorporen más nativos.
Con este ejército así aumentado, asaltar Chile y desde allí, con la flota británica, atacar el Perú.

Simultáneamente tomar Caracas (Venezuela) y formar un ejército de nativos. Conquistar así Nueva Granada (Colombia) y desde allí, con la flota británica, tomar el Perú junto con el ejército que bien de Buenos Aires.

En 1806 el operativo táctico tuvo principio de ejecución: sir Arthur Wellesley, luego duque de Wellington, debía tomar Buenos Aires.

Empero, como la situación en Europa continental dominada por Napoleón, se complicó para los británicos, Wellesley el mayor estratega inglés en esa época, fue enviado al continente a luchar contra Napoleón. En su lugar, fue enviado a Buenos Aires William Carr Beresford, muy vinculado a Wellesley, y que sería su jefe de Estado Mayor posteriormente. Para Venezuela fue enviado Francisco de Miranda.


8 Fems, Harry S.: “Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX”-Editorial Hachette - Buenos Aires, 1974.
9 Fernández Gómez, Emilio Manuel: “Argentina gesta británica”- Universidad de Londres.

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BERESFORD GOBERNADOR DE BUENOS AIRES.

Uno de los primeros decretos de Beresford, gobernador de Buenos Aires, fue designar a José Martínez de Hoz –tatarabuelo del ministro José Alfredo Martínez de Hoz- administrador de la aduana de Su Majestad Británica en el puerto de Buenos Aires.

Cumpliendo las instrucciones recibidas, Beresford, según el profesor Harry S. Ferns de la Universidad de Birmingham, organizó dos logias masónicas operativas de los intereses británicos: “Estrella del Sur” y los “Hijos de Hiram”. Allí se agruparon los exportadores de cuero que hasta entonces habían actuado como contrabandistas.

Durante el gobierno de Beresford y luego, a partir de septiembre de 1809 con el virrey Cisneros –que emitió el Edicto de Libre Comercio con la nación inglesa hasta el 18 de mayo de 1810- éstos pasaron a constituir la British Commercial Room, que congregaba al sector que se dedicaba en forma exclusiva y excluyente a manejar el comercio exterior de importación y exportación. La envergadura del comercio exterior se manifiesta en este comentario: hacia 1800 tres ciudades europeas eran las destinatarias del contrabando de cueros desde Buenos Aires: Ámsterdam (Holanda), Hamburgo (Alemania) y Londres (Gran Bretaña).

La cantidad de cueros que se exportaban desde Buenos Aires era 1.000.000 (un millón) por año. Su precio al vendedor en Buenos Aires era de un peso fuerte y su precio al comprador en El Havre, cuatros pesos fuertes. El cuero era en aquella época la materia prima del mundo: todo lo que hoy se hace empleando goma o plástico, en esa época se fabricaba con cuero: ropas, muebles, arneses para carruajes y sillas de montar, zapatos y botas (para calzado de los enormes ejército en guerra en Europa), juntas para las máquinas a vapor que comenzaron la revolución industrial, etc. De ahí que el sector exportador-importador constituyera el sector económicamente dominante y por ende el que regía la política del país.

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EL LIBRO DE GILLESPIE

El capitán británico Alexander Gillespie fue comisionado por Beresford para invitar a los principales exportadores de cuero a través del contrabando, a que adoptasen en secreto el carácter de súbditos británicos firmando una obligación hacia Su Majestad Británica. En sus investigaciones en el Foreign Office después de 1955, Atilio García Mellid halló un memorando donde se consignaba que 58 personas habían aceptado ser súbditos británicos. El libro del capitán Gillespie donde se hallaba el nombre, apellido y domicilio y profesión de quienes pasaron a ser súbditos ingleses en secreto, nunca fue encontrado.

Gran Bretaña ampara muy bien a los ejecutores de sus políticas económicas-financieras y comerciales, que administran a sus territorios vasallos de manera ostensible o encubierta. Bernardo Lozier Almazán sintetiza en su obra10 un hallazgo ulterior del Foreign Office: tanto Juan José Castelli como Cornelio Saavedra fueron de esos cincuenta y ocho porteños que estamparon su firma en el libro que registraba las lealtades a Su Majestad Británica. Así lo determina Gillespie cuando en su nota a Perceval de fecha 03/09/1810 le menciona que “observo en comparación con la lista de los que componen el actual gobierno de aquella ciudad los nombres de Castelli y Saavedra… de este último dice el jefe… persona muy capaz ha visitado Europa y Norte América, habla inglés con facilidad y es muy afecto a este país (Gran Bretaña). Es natural de Lima y tiene visión muy comprensiva sobre la política y el comercio.”
Liborio Justo señala que Alexander Mackinon, presidente de la British Commercial Room, fue quien redactó a lista de los miembros de la Junta del 25 de mayo de 1810, uno de los cuyos secretarios –Mariano Moreno- era el abogado de esa organización comercial.

El 26 de mayo de 1810 a las once de la mañana el almirante De Courcy, jefe de la flota naval británica apostada frente a Buenos Aires, fue recibido junto con otros oficiales por la Junta y su presidente Saavedra le expresó que “es la intención y deseo de esta Junta continuar la más forme alianza con Gran Bretaña.” Enrique Williams Álzaga en su obra “La fuga del general Beresford” destaca que la bandera de la Junta de 1810 fue la bandera española con la bandera inglesa juntas.

10 Lozier Almazán, Bernardo: “Beresford gobernador de Buenos Aires”, 1994.
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No podemos concluir esta investigación, a la que hemos dedicado gran parte de nuestra vida, sin señalar estas cuestiones:

1º) El gobierno surgido de la Revolución Militar del 4 de junio de 1943, restauradora del Estado de Derecho, estableció el 12 de agosto de cada año como día de la Reconquista. Día feriado festivo nacional con ceremonias conmemorativas en las unidades militares, bases navales, bases de la fuerza aérea y escuelas y colegio de todo el país. El lema de dicho gobierno fue: la era del fraude ha terminado. A la cárcel los ladrones públicos y restauración de los bienes mal habidos.

2º) El 12 de agosto de 1946 el presidente de la Nación general Juan D. Perón, enterró en un monolito en la Plaza de Mayo un mensaje para los argentinos, que debía ser abierto el 12 de agosto de 2006. Desgraciadamente, producido el derrocamiento del gobierno de Perón el 16 de septiembre de 1955, ese mensaje fue desenterrado y arrancado por manos anónimas…

Empero, en el libro “Inglaterra y mi caída” el general Perón sienta esta frase decisiva:

“Quizás un error nuestro fue no haber advertido que nuestro gobierno fue una etapa en la lucha Ancestral con Gran Bretaña, iniciada el 12 de agosto de 1806.”

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Esta es la respuesta que después de cuarenta y un años de cátedra universitaria damos al diario “La Nación” en el que una persona dice que “los acontecimientos de 1806 fueron una especie de 2001” (choques de cacerolas con cucharitas por el “corralito” a los depósitos bancarios), y donde un súbdito británico afirma que “el nacionalismo que se quiere destacar es una forma parcia de hacer historia.”11 Quien expresa esto último es Graham Yool, del “Buenos Aires Herald”, autor de “La colonia olvidada”, publicado en 2005. Para el autor la colonia olvidada de la comunidad británica es Argentina.

De ahí el empeño en falsificar la historia y permitir una historia boba donde se oculta el 12 de agosto de 1806, la fecha de nuestra proveniencia.

Esta página condensa la proveniencia histórica y la prognosis del futuro que las juventudes larouchistas argentinas han comenzado a transitar para este siglo XXI.

En el mismo, habrá de lograrse el hemisferio americano en el cual la vida podrá vivirse en sus dos realizaciones máximas: procrear vidas nuevas y crear intelectualmente.

11 “La Nación” – Sección Enfoques – Domingo 11 de junio de 2006.