La filosofía del exterminio Imprimir

Sección Histórica

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"Donde se alza el arbol del conocimiento, allí siempre esta el paraíso: esto es lo que dicen las serpientes más viejas a las más jóvenes" F.Nietzche

En 1798 apareció el Ensayo sobre un principio de la población, obra de Thomas Malthus quien a la exuberancia de la población opuso la falta de alimentos y la avaricia de la naturaleza. Consideró que se trataba de un proceso dinámico: la relación entre dos variables, la del crecimiento de la población, en progresión geométrica, y la de los recursos, en progresión aritmética. Planteó un ajuste inevitable: la lucha por la existencia como un dato fundamental de la materia viviente, incluido el hombre.

La naturaleza procede a la eliminación de los supernumerarios por medio de un exterminio implacable. El hombre padece las leyes que rigen la naturaleza. La expansión de su raza será bloqueada por la eliminación: el aumento de mortalidad. La desaparición prematura de los sujetos más débiles, epidemias, guerras y hambrunas. Presenta el hambre como el último recurso de la naturaleza para lograr el equilibrio.

Malthus ubicó a la especie humana dentro del vasto sistema de los seres vivientes. La integró con los demás organismos y no le reconoció ninguna posición privilegiada en el universo. Formuló la noción de población máxima: aquella que por el juego de la multiplicación natural alcanza el más alto nivel permitido por los recursos del medio ambiente.(1)

Darwin se opuso a la teología natural en el cual el Creador constituyo la naturaleza según las necesidades del hombre y a partir de la tesis de Malthus formulo la hipótesis de la lucha por la existencia e introdujo en ulteriores ediciones de El origen de las especies, la frase de Herbert Spencer, "la supervivencia de los mas aptos", para ilustrar la idea de la selección natural.

El inglés Herbert Spencer creía que los seres humanos se hallaban en constante competencia entre si y que los mas débiles resultaban inevitablemente derrotados. Afirmaba que ello era la consecuencia lógica del progreso de la evolución. En 1884 llegó a sostener que era mejor exterminar a los desocupados o a quienes se convirtieran en una carga para la sociedad antes de que llegasen a ser objeto de ayuda social o caridad. Esta tesis de Spencer se puede refutar con ejemplos históricos. De hecho, la historia de la civilización muestra, más bien, el triunfo lento, pero seguro, de la cooperación social en la agricultura y en la industria sobre el individualismo agresivo de los cazadores y nómadas. No obstante, el pensamiento spenceriano influyó en la historia. Posibilitó, además, que los nacionalistas y militaristas hablaran de la bondad de la guerras durante las décadas que precedieron a la Primera Guerra Mundial, en cuanto era capaz de asegurar la supervivencia de los más aptos.(3)

Como suele suceder con las teorías de gran trascendencia y poder explicativo el evolucionismo fue mas allá del campo estrictamente biológico. Se proyecto hacia el terreno de lo social, lo político y lo económico. Sucedió que ciertos filósofos sociales, y ciertos publicistas no científicos del evolucionismo, pensaron que la esencia de la selección natural podía sintetizarse con frases como "lucha por la existencia", "supervivencia del mas apto" o "eliminación del inepto". Es fácil imaginar los excesos que puede llegar a justificar este tipo de aseveraciones si se las traslada al medio social.

Por otra parte el excesivo énfasis puesto sobre la lucha por la existencia condujo a que el pensamiento popular identificara a menudo ésta con la evolución misma. Se creyó que la evolución demostraba una crueldad esencial de la naturaleza. A algunos no les parecieron inadecuadas frases como "el poder es el derecho", "cada hombre para si mismo", "la ley de la jungla", como expresiones de ética tan dudosa en sus valores intrínsecos como en su correspondencia con la teoría de la evolución.

Eduardo L. Holmberg (1852-1937) concebía un mundo integrado por el naturalismo, el evolucionismo universal y el transformismo darwinista. Las clases dirigentes argentinas de la época compartían en general esta cosmovisión. A partir de ella se fundamentaba y fortalecía la idea de progreso. Esta idea era fuertemente defendida por los científicos y políticos. Holmberg es un claro ejemplo de la ascendencia de una teoría científica puede tener sobre los demás sectores de una cultura. En este caso se llegaba a justificar los crímenes en nombre del evolucionismo. En un discurso en homenaje a Darwin, en 1952 dice Holmberg: "Acabamos con los indios porque la ley de Malthus esta por encima de nuestras opiniones individuales".(2)

En nuestro país, a principios del siglo XX, toda la realidad social era explicada desde este tipo de ideas. Juan B. Justo fue uno de los pocos argentinos contrario a esta posición, alertó sobre el abuso que significaba interpretar la sociedad humana como un organismo biológico y denuncio los racismos encubiertos de una teoría que propone la superioridad innata de algunos individuos. Lamentablemente  estas ideas prosiguieron por diferente corrientes de pensamientos denominadas neopositivistas, racionalistas, empiristas lógicos... etc. (3)

En 1974 el informe de seguridad 200 de Henry Kissinger actualiza los conceptos malthusianos y su objetivo es promover los medios abortivos en los países del tercer mundo como un punto esencial de los intereses norteamericanos en el mundo, disfrutando así de los beneficios la herencia malthusiana: somos menos para repartir lo poco que va a quedar. Si tomamos en cuenta estos conceptos podríamos explicar las innumerables guerras de las nación mas poderosa de la tierra  mas allá de los justificativos coyunturales, existe un objetivo económico y político destinado a que unos pocos disfruten de los recursos de todos los países del mundo.

 

 

(1) "La producción de los conceptos científicos" Esther Diaz (compiladora), Art. "Darwinismo y revolución Industrial" de Marina Bertonassi.

(2) Ob.cit. Art. "El evolucionismo en la Argentina" Juan Jose Colella 

(3) Ob. cit. Art. "Positivismo y ética en la Argentina" Juan Jose Colella