MASACRE Y REEMPLAZO                                                                   Ver video relacionado

Por Julio C. Gonzalez

    “Las razas autóctonas fueron exterminadas en lo rápido de la conquista y en la explotación minera.  El gaucho ganadero fue ahogado por la ola de inmigración agrícola. El espíritu de América, baldío de cuerpo y mas una idea que una realidad, se mantuvo en el indemne a través de las vicisitudes y renació entero de las poblaciones creadas por los hijos de los inmigrantes europeos”.

    Como el indio, como gaucho, Europa se apronta a exterminar a los nuevos americanos por la extenuación corporal, la decrepitud de la anemia, la desesperanza y la humillación espiritual.

    Con el título de “Ubicación inicial” de Raúl R. Scalabrini Ortiz publicó estos macizos conceptos en el año 1940. Empero la vigencia los mismos es aun más ostensible en la Argentina de 1994. Esta Argentina sigue siendo el pueblo triste que encontró Ortega  y Gasset cuando nos visitó durante la década de los años veinte.

         El filósofo de “La rebelión de las masas” le impactó el estado anímico de los argentinos. Un temperamento generalizado que desapareció en los años que corren desde el 4 de junio de 1943 hasta el 16 de septiembre de 1955. Esto es, en los años en que los argentinos que empezaron a sonreír.

        A conversar entre la gran masa de desconocidos. A palpitar por un futuro distinto al que habían sido destinados sus padres “gringos”, sus abuelos rastreadores domadores y baqueanos. Sus bisabuelos exterminados. Los padres de esos bisabuelos también exterminados. Los anteriores a ellos de los que no nunca tuvo noticias...  ¿Por qué?

        El porqué lo da Scalabrini Ortiz en el párrafo transcrito, el cual sintetizado en dos palabras dice: genocidio y sustitución constante, masacres y reemplazos permanentes.. Tema que las costosas universidades privadas no mencionan nunca y que la burocráticas universidades (las singularidades) estatales en liquidación se empeñan en proscribir de la manera más hipócrita y artera.

        La sustitución continuada de nuestra población permanece sin cuestionamientos por la destrucción también continuada de la memoria colectiva. Analicemos estadísticas elementales.

        El tiempo de su creación año 1776, el virreinato del Río la plata, con más de 5 millones de kilómetros cuadrados, albergaba aproximadamente a 200.000 mestizos, españoles e hijos de españoles; se proyectaba con una potencia demográfica de incidencia en el mundo de los siglos XIX y XX. Ese había sido el propósito de los estadistas españoles: organizar en el sur de la América del Sur un país que tuviera de desde su inicio las dimensiones poblacionales y territoriales que en las décadas venideras habrían de lograr los Estados Unidos de Norteamérica fundados en ese mismo año.

        Mas la independencia presuntamente inicial de 1810, en vez de desarrollarnos en todo los órdenes, nos achicó. Territorialmente, la pretendida independencia nos cercenó en más de 2 millones de kilómetros cuadrados. Se permutó geografía concreta por la vanidad lingüística de hipotéticas hazañas. Y con el despilfarro de la tierra comenzó a diezmarse sin pausas a los hijos de esa tierra:

 

        Todos estos episodios loados y novelados conforman el resultado del censo de 1895:

 

1.      Población total 4.014.011 habitantes.

2.      Concentración urbana (base Bs.As) 43% de la población.

3.      Inmigrantes 26% del total de los habitantes. Italianos:492.636.

4.      De 3.245.888 adultos, 1.766.184 son analfabetos.

5.      Población ocupada: el 41% del total. Distribuida en las siguientes tareas:

a.       1.350.000 trabaja en las ciudades.

b.      1.110.000 trabaja en los campos.

6.      De 1.350.000 trabajadores urbanos,225.000 son servidores domésticos. Hay 120.000 costureras domiciliadas y 40.000 tejedores y tejedoras en minúsculos tallercitos.

7.      Obreras de la industria y del comercio:366.000 distribuidos en frigoríficos ingleses y 23.000 en pequeños comercios e industrias que dimensiones insignificantes, todas ellas de propiedad de extranjeros.

 

        En 1976 pasados tres cuartos de siglo, el sangriento “Proceso” exhibe estas cifras: muertos: aproximadamente 30.000, y en su mayoría asesinados. De ellos cerca de 8000 no tiene tumbas conocidas. Emigrados hasta noviembre 1980 (datos del INDEC): 2.400.000. Emigrados en la década subsiguiente: 800.000 (Datos del CONYCET). Edad promedio de todos los que mueren de 1810 hasta 1980: de veinte a treinta años, en edad de procrear. Estudios cursados por las víctimas de la tragedia de 1976: universitarios o terciarios.

        El crecimiento demográfico de los argentinos se ha detenido. El país se ha descerebrado.

        Vemos una constante asombrosa: después de 75 años de guerra sin cuartel por la independencia y la organización nacional, aniquilada la población activa, un aluvión inmigratorio ocupa su lugar, como bien lo señala el censo de 1895.

        Después de 75 años de asentamiento y arraigo de los inmigrantes europeos, en 1976 se inicia la matanza y el éxodo de sus descendientes argentinos y otra inmigración de lugares muy distantes y distintos comienza a llenar las crónicas de los diarios:

 

        “Familias laosianas están desde ayer en Río Negro (La Nación 25 de septiembre de 1979; pág. 18).

        “Procurase readaptar a 83 refugiados laosianos” (La Nación 13 de agosto de 1980, pág. 12).

        “Problemas de Mendoza por los refugiados laosianos y vietnamitas” (Clarín 12 enero de 1980).

        “Laosianos en San Juan retornan por falta de adaptación” (La Nación 27 enero de 1980, pág. 14).

        “Otro incidente con refugiados laosianos” (Clarín 24 septiembre de 1980 pág. 6).

        “Llegaron refugiados de Laos y Camboya” (La Nación 25 de octubre de 1979, pág. 4.)

        “Familias asiáticas se radican en Bahía Blanca” (La Nación, 10 de octubre de 1979)

        “Llegan refugiados del Asia. Es el primer grupo de 1000 familias que residirán en el país” (La Nación 15-09-79).

 

        El listado de inmigrantes asiáticos (que como personas merece todo respeto) es constante y progresivo. Como también lo son la lista de argentinos que constantemente pierden la vida o deben emigrar de su patria. Desde la desapariciones del macabro “Proceso” hasta la muerte sostenidas por la meningitis, tuberculosis, SIDA, cólera, hepatitis, etc. de las cuales se nos informa todos los días. Ello a fuerza de una progresión constante de suicidios que no se detiene, ni hay gobernante alguno que busque detenerla.

         La reforma constitucional que se avecina, incrementará el trabajo a 12 horas, por lo tanto reducirá el promedio de vida en veinte años.  El gobierno del presidente Menem prepara además la supresión del artículo 25 de la Constitución Nacional: el gobierno federal, en el texto de reforma no fomentará la inmigración europea. Genocidio y sustitución en mezcolanza. Los esclavos no sublevaban porque los mercaderes negreros organizaban los embarques humanos con hombres y mujeres provenientes de distintos lugares que hablaban todos idiomas diferentes. (Este último párrafo fue escrito antes de la reforma de 1994).