Día de La Reconquista

   

En una obra editada en 1973 por la editorial Codex llamada Crónicas Históricas Argentina comienza situando la génesis de la nación argentina en las luchas de las superpotencias globales europeas por el control mundial y como consecuencia de ellas las invasiones inglesas a Buenos Aires.

Consideramos acertada esa visión, el ejercito argentino última línea de defensa de la soberanía del país nació como consecuencia de esos dos hechos.

Debemos ser conscientes de una visión global de la historia los sucesos europeos de 1805 dieron a Gran Bretaña el dominio absoluto de los mares (Batalla de Trafalgar) con la derrota de la escuadra franco-española y a Francia el dominio del continente con la derrota de los aliados ingleses (Austria y Rusia) en Austerlitz. Al punto que el ministro ingles enrollara el mapa europeo y dijera que por diez años no lo necesitarían.

Inglaterra necesitaba desesperadamente colocar sus mercaderías, necesitaba “comercio libre”.La pérdida de las colonias norteamericanas ayudados por agentes españoles tendría revancha inglesa.

De las nueva lucha del heart sea y el heart land planteado extendería el teatro de operaciones al Río de la Plata.

Con paciencia y prolijidad de araña, la diplomacia inglesa había dispuesto los hilos para capturar la presa codiciada: primero, la paulatina penetración comercial;  luego a favor de las doctrinas de siglo la penetración ideológica, mediante la difusión de aquellos que, aunque repudiados en la propia Inglaterra, pudieron servir como corrosivos de la inteligencia y la moral hispánica. El mito de las libertades inglesas –propagado en Francia con frases polémicas, contra el absolutismo, por Montesquieu y Voltaire- constituía la fórmula para exaltar las conciencias deprimidas de toda la península. Según la vieja y concebida táctica de los imperios en vías de expansión, Inglaterra disfrazaba sus miras codiciosas con la máscara de una causa por la libertad de los pueblos oprimidos[1]

El desembarco del 26 de junio de 1806 culminó con la conquista de Buenos Aires no descuidando la propaganda habitual de las guerras “la lucha por la libertad”, en este caso del comercio sometiendo las otras libertades al arbitrio del conquistador; pero la gran preocupación de los ingleses son los caudales ¿dónde están? Se les informa que se los ha llevado Sobremonte. Rápidamente se envió efectivos para alcanzarlo. El situado alcanzaba a 1.291323 pesos plata es embarcado para Londres. Allí será recibido en triunfo desfilando entre las banderas tomadas y depositado con todos los honores en el Banco de Inglaterra.[2] Se inicia así el déficit financiero argentino que serviría para consolidar el poder inglés en estas tierras (Libre comercio de Cisneros, empréstito de 1824 y Tratado de paz y amistad).

Como es natural, una vez que pasó la sorpresa de la ocupación por los ingleses, los españoles al ver lo reducido de sus fuerza pensaron en una reconquista. Lo que sigue es historia conocida la llegada de Liniers el cruce del Río de la Plata desde Montevideo hasta Buenos Aires.

Rodeados los ingleses se rindieron a la tropa patriota, se rindieron con bandera de parlamento pero rápidamente izaron la española para evitar ser ajusticiados, nuestra milicias no comprendían entonces las "reglas de la guerra".

Una segunda invasión mucho mas numerosa también fue rechazada [3] con un saldo de 2.000 muertos y 1800 prisioneros ingleses,  en esta oportunidad los ejércitos criollos estaban formados por tropas llegadas de toda Hispanoamérica antecedente de la solidaridad mostrada en los sucesos de 1982. Se preparó una tercera expedición al mando del General Wellesley (duque de Wellington) que debió ser usada contra Napoleón en Europa, esto nos muestra la importancia de nuestro país para el imperio Británico.

Es importante recordar y rescatar el 12 de agosto como muestra de la unidad argentina ante la invasión extranjera y a su vez rescatar la solidaridad latinoamericana en los momentos mas difíciles del país contra los que extrañamente se  promueve una foránea xenofobia.

Que sea el punto de partida para iniciar la reconquista económica de todo el continente poniéndole fin a las leyendas políticas, adjetivos calificativos y palabras que el comercio anglosajón usa para dominarnos.
 

[1] “Historia Argentina”, Ernesto Palacio,  14º Edición Abeledo-Perrot (1959-1986) Pág. 135

[2] “Historia Argentina” Tomo II, José María Rosa Pag. 31. Al respecto Carlos Roberts en dice en su obra “Las invasiones inglesas” que el botín se paseó por Londres cargado en ocho carros, cada uno con cinco toneladas de pesos plata y arrastrada por seis caballos, es decir “40 toneladas de plata”.

[3] "La conducta de la soldadesca inglesa dejó bastante que desear: los asaltos a las quintas de las orillas fueron constantes entre el 3 y 4 de julio (1807); durante la entrada a la ciudad hubo saqueos con muerte de niños y violación de mujeres; profanaciones y muertes en Santo Domingo y aun en Las Catalinas, donde las monjas fueran sacadas de la clausura. (...) Los soldados eran enganchados o condenados a servir las armas, que al hallarse solos se entregaban a desenfrenos: algunos perecieron a escobazos de las musculosas esclavas negras que defendían la casa y la honra de sus señores; otros fueron sacrificados por la población."“Historia Argentina” Tomo II, José María Rosa