logo encabezado Bandera Argentina.
politica

Una estructura jurídica para manejar los actos de gobierno

Por el Dr. Julio C. González.

Por el decreto 1854 del 11 de octubre de 1973 se creó en la jurisdicción de la presidencia de la Nación la Secretaría General y la Secretaría Técnica. Una nueva estructura operativa se organizaba para el regreso de Perón a su tercera presidencia, que comenzaba el 12 de octubre de 1973, es decir, un día después. La Secretaría General se integraba con las secretarías Política, Militar, Gremial y de la Juventud y se establecía que ellas mantendrían vinculación con el Poder Ejecutivo por intermedio del secretario general de la presidencia de la Nación. Luego, por el artículo 8º del mismo decreto, todas las funciones técnicas administrativas o legales asignadas por leyes o decretos a la Secretaría serían cumplidas en el futuro por la Secretaría Técnica. Es decir, que la Secretaría General quedaba sin poder ni atribuciones, al igual que las secretaría Política, Militar, Gremial y de la Juventud, cuyos titulares solo podrían vincularse al Presidente por medio de un secretario general carente de atribuciones jurídicas.

Fue así como el cargo de secretario general de la Presidencia, adjudicado por el presidente Perón primero a Vicente Solana Lima y después al coronel Vicente Damasco, fue un cargo de consulta sin atribuciones legales para incidir en ningún acto jurídico de gobierno.

(La Secretaría de Prensa y Difusión logró autonomía en su área en virtud del decreto 30/73, confeccionado por mí y firmado por Perón. Emilio Abras pudo convencer a Caraballo -por entonces, el secretario técnico- para que no fuese modificado).

El decreto 1854/73 lleva las firmas de Raúl Lastiri, Benito Pedro Llambí y José Gelbard. ¿Cuál de los firmantes habrá sido su autor?

Raúl Lastiri era un político de pocas luces intelectuales. No hubiera podido concebir cómo manejar la actividad jurídica de la presidencia de la Nación. Por su parte, Benito Llambí, aristócrata especializado en vinculaciones diplomáticas, no estaba formado como para diagramar estructuras administrativas o asignar sus atribuciones José Gelbard, finalmente, conocía mucho y bien los negocios económicos, financieros y bancarios internacionales, pero no manejaba el derecho administrativo o constitucional necesario para conocer las atribuciones y competencias dentro del Poder Ejecutivo. Ni él ni su equipo de colaboradores podrían haber elaborado el decreto 1854/73. Era evidente que el autor había sido el doctor Gustavo Caraballo, quien sí tenía la capacidad y la experiencia para crear ese tipo de normas y que venía desempeñándose en la Secretaría Técnica en distintos cargos desde hacía muchos años. Caraballo integraba el consorcio exportador de cereales Bunge y Born, visceralmente unido al gobierno nacional desde el siglo XIX, cualesquiera fueran el origen y la ideología de los presidentes de la República. Era, pues, un cuerpo del establishmente presente de carne y hueso y de alma y espíritu. Gelbard y el mismísimo Perón podrían a lo sumo rectificar o agregar algo al esquema jurídico del gobierno por él preparado. Pero lo que no podrían hacer era reemplazar el diagrama integral de gobierno así estructurado. Es la realidad que yo constaté.

Así las cosas, la Secretaría Técnica y el secretario técnico Gustavo Caraballo -designado por el diputado Lastiri a cargo del Poder Ejecutivo- continuaban siendo los que instrumentaban los actos de gobierno. A pesar de las multitudes del 25 de mayo de 1973, a pesar de la masacre de Ezeiza, a pesar del regreso de Perón y de la avalancha de votos de septiembre de 1973, a pesar de tantos otros acontecimientos que exteriorizaban un cambio, el régimen de los intereses económicos y financieros con la cobertura de ese esquema jurídico trazado ex profeso continuaba dirigiendo la Argentina.

Con mi designación en el cargo de secretario técnico de la presidencia de la Nación, realizado con toda serenidad por la presidenta de la Nación el 4 de septiembre de 1974, este régimen se rompió intempestivamente. Quizá sea una de las explicaciones de mi cautiverio.





Nota: Textos extraídos del libro Isabel Perón. Intimidades de un gobierno. Autor Julio González, Editorial El Ateneo. Págs. 40-45

¡Importante!: Se permite la reproducción de los documentos de este sitio a condición de mencionar la fuente y el autor de los mismos.
Todos los Derechos Reservados-©-ArgentinaOculta.com - 2003 - 2020.